GENTE
GENTE
Personas a la que amo….
Personas a la que quiero
Y gente de la que me enamorisqueo…
A todos ellos… que os deseo en mi vida, que fuisteis parte de ella, o que aún hoy lo sois, en tantos sitios porque no soy capaz de estarme quieta os digo que soy afortunada de conoceros, de teneros, de disfrutaros porque a algunos de vosotros os quiero, a otros os amo, os desee en algún momento, os desterré en algún otro, os recuperé, os tengo, o no.
Quién sabe, pero todos vivís dentro de mi corazón, si no en mi cabeza, en mis recuerdos pero a ciencia cierta todos en mi corazón de trapo, que todo lo absorbe, que todo lo vive intensamente y todo lo padece, que desea el bien de todos los que ama, incluso a costa de su propio renunciar a cosas que necesita o son lo mejor para ella.
Pero hay que hacer una distinción entre las personas y la gente, las primeras han estado a mi lado en mis peores momentos, las segundas comentan, distorsionan, se ríen al final de quienes le rodean.
De “gente” viene gentuza.
De “personas” viene personal.
Yo soy alguien que se toma las cosas de las personas que ama como algo personal, y soy amiga las veinticuatro horas del día, todos los días de la semana y del mes.
A veces a las personas que se han cruzado en mi vida las he visto transformarse en gente, y es una de las peores cosas que pueda nadie ver. Contemplar como alguien que te conquistó el alma se convierte en “gente” es devastador para el alma, ver cómo dejan principios básicos por estúpidos caprichos es arrasador.