Mariposas en el estómago
BENDITAS MARIPOSAS
Hace muchos años, pues casi seis, que no tomaba un avión… Pero esta es una ocasión especial, voy a ver a una personita especial, la mujer que amo ha parido, se la hemos jugado a la ley, hemos cogido un ovulo mío, y se lo han implantado a ella, así somos mamas legales las dos y le ha pillado el parto lejos de mi, así que ahí voy… Detrás de ella, pero me encuentro mal. Me siento rara.
Bajo del avión…
El camino se me hace demasiado largo con éste mal estar.
Llego al hospital, y claro al decir que llego a ver a mi mujer, todo el mundo tiene esa primera reacción, pero me siento peor, la mirada se me desenfoca, ahora veo el techo, y todo lo oigo lejos y finalmente todo se funde a negro
Oigo gente, pero apenas los entiendo, oigo mi móvil, alguien grita algo sobre ese móvil, intento levantar mi mano, pero no responde… ¡Qué cosa más rara! Abro los ojos, ¡joder que esfuerzo!
Hay un doctor, coño que cosa más fea de tío, espero que al menos sea bueno en lo que hace, porque lo está haciendo conmigo.
Me cuenta que me he perdido el conocimiento, por la presión, y que parece que he estado descuidando mis comidas y el azúcar y yo qué sé cuantas más cosas me explica, pero apenas puedo prestarle atención, parece ser que he venido a ver a mi hija o hijo, me dice algo incrédulo, y le explico que mi mujer ha parido aquí….
Y entonces me enseña una radiografía y dice que ahora se lo explica todo…
– ¡Por eso las mariposas en el estomago! ¡Enamorada y reciente mama! Pues ¿Cómo no?
Doblemente enamorada, o acaso triple, enamorada de mi mujer, de nuestro hijo o hija y de la vida misma, pues no hay nada más bello que la llegada de un ser vivo a una familia que lo desea.