LASTRES

LASTRES

Algunas personas son lastres en nuestra vida.

Cuando nos los quitamos de encima podemos volar ingrávidos. Volar!

Cuando dejamos de ver el mundo por sus ojos y de hacer cosas por ellos que no agradecen, sentimos un extraño alivio que es también abandono.

Como cuando tienes la calefacción o el aire acondicionado dándote en la cara en una mañana que te carga, bien por frío, bien por calor, y te la quitan.

Ese vacío.

Al final regulas tu temperatura y el lastre deja de echarse de menos, y pasa a ser un recuerdo para que el siguiente paso sea el olvido al que destinamos las cosas malas que nos pasan, discriminando positivamente los recuerdos hacia lo bueno que nos ha pasado.