Las cajas del desván

Hola mi amor, te dejo esta carta para despedirme, hoy es el día de mi cumpleaños y sé que me echarás en falta, hace ya unos meses que algo no va bien con mi salud.

Creo que hemos tenido una buena vida juntos.

Hemos hecho todo lo que dijimos que íbamos a hacer, hemos cumplido todos nuestros sueños, incluso hemos hecho algunas de las cosas que dijimos que nunca íbamos a hacer, ¿Recuerdas?

Hemos viajado, hemos visto cosas y lugares maravillosos, hemos sido felices, y en contra de todo pronóstico nos hemos casado y tuvimos hijos, hicimos rarezas y cosas comunes

Y es por ello que como última rareza en el desván de nuestra casa de campo cuando ya no esté, en ese cuarto encontrarás dos cajas, me las mandó mi amigo Juanjo hace ya muchos años.

Ahora que sé que ya no voy a estar contigo quiero que te quedes con esas dos cajas, todo lo demás, lo material no tiene valor, esas dos cajas son lo más importante, presta atención mi amor.

Ambas cajas las encontrarás vacías, como me fueron entregadas a mi. En la primera caja debes meter todo lo bueno que hemos compartido estos años a ella podrás acudir cada vez que te sientas sola, cada vez que tengas nostalgia o morriña, ya sé que los chicos viven lejos porque son mayores y ya hacen su vida, pero mira dentro de esa caja cada vez que lo necesites, ahí he guardado mis momentos felices contigo, busca en tu memoria y guarda tú los tuyos.

En la segunda caja mete los días malos, como presumo que será el día de hoy, y alguno más de los que te esperan. Mete todo lo negativo, la pena, la rabia, el dolor. Y cuando te sientas frustrada abre la segunda caja y vacíala por completo en el vacío para olvidar al segundo cual era su contenido.

Cuando mi amigo me regaló esas cajas no las usé inmediatamente, tardé un tiempo en entender lo que te estoy explicando, finalmente comprendí el precioso regalo que me había hecho y empecé a hacer lo que me había dicho y la vida se simplificó mucho para mi y para todos los que me rodeabais.

Los buenos momentos permanecen y se guardan para ir a revivirlos cuando desees, los malos nos deshacemos de ellos relegándolos al olvido, desterrándolos a un limbo del que no los sacamos para que no nos devoren nunca más.

Sobreponte a mi pérdida porque el pozo de la lamentación no te llevará a ningún buen puerto, si hago esto es porque te amo demasiado como para someterte a meses de hospital, terapias, quimioterapia, y todo lo que los médicos digan que pueden someterme como terapias experimentales.

No quiero que me veas morir ni lenta ni rápidamente, que me veas consumirme e ir desintegrándome. Simplemente no puedo.

Te amo mi amor, más de lo que me amo a mi mismo.

Tengo algo que pedirte para irme en calma, después de que te sobrepongas a mi pérdida hazme el favor de ser feliz, haz todo lo que sea necesario para ser feliz, rehaz tu vida, sigue cumpliendo sueños, haz cosas que dijimos que íbamos a hacer y cosas que algún día desearas hacer y nunca me contases, y ni sospecharas que podrías hacer, reinvéntate, viaja, baila, sueña, ríe, haz ese curso de buceo del que siempre estás hablando. Se feliz mi amor.

Te veo al otro lado.