EL PUENTE

En un mundo de tinieblas he encontrado un puente para regresar a mi misma, el puente tiembla, me da miedo, hay aire, la niebla no me deja ver a dónde lleva el final del puente pero estoy decidida, no quiero estar en este lado del río, ya sé lo que hay aquí, he puesto un pie en el primer tablón del puente, la madera esta henchida por la humedad, hace tiempo que nadie transita por esta senda de unión entre dos mundos, pero yo si lo lograré.

Hace tanto tiempo que nadie cruza que veo musgo sobre los tablones en los lados.

No veo el fin del puente. La niebla me impide ver mucho mas allá del final de mi brazo, en esta extraña quietud que acompaña a la niebla oigo mi corazón palpitar, va muy deprisa.

Tengo miedo.

Oigo ruidos. Cosas que no identifico, no sé qué son.

Oigo voces que me llaman desde atrás, reclamándome, quieren que me quede, pero nada queda ahí detrás para mí, nada me ata al pasado, sólo tengo el futuro, el siguiente paso será mejor que el hoy, y por eso estoy caminando, otro paso, y otro, me cuesta, me duele, me duele tanto que desgarra hasta lo que no sabía que tenía y lo que ya creía que no se podía volver a romper una vez más después de la vez un millón…

Pero si hay una vez más… sobre una herida se crea una cicatriz y sobre esta si hay una nueva herida no se crea un callo, y aún así el callo duele.

Otro paso.

Estoy segura.

No veo el final…

No se cuanto puedo tardar, ni realmente dónde voy, pero si se que voy al otro lado de este habitar deshabitado.

Adiós. Me vuelvo a casa, a mi hogar.