MI RANA

MI RANA

Encontré una rana, que bien podía ser un sapo, pues no los distingo, dando un paseo junto a un río, el de mi pueblo, donde había jugado con mis primos todos los años de niñez y pubertad, cogí la presunta rana y la llevé a casa, una vez allí me senté en la mesa

Toda la vida estos bichos me han dado un asco mortal y sin embargo ésta me parecía tremendamente tierna, a saber porqué.

Mirándola gravemente le hablé y le conté mis sueños, lo que esperaba de un hombre, el hombre de mis sueños, el príncipe azul de mis sueños pueriles y la colmé de besos pero no pasó nada…

Me quedé dormida dolida porque el cuento era mentira y al salir el sol… Vi que la rana era ¡YO!