UN REGALO ESPECIAL
UN REGALO ESPECIAL
Prometo hacerte un regalo especial cada día – dijo ella.
Él le respondió con una mirada pícara – sólo con que estés a mi lado cada mañana serás mi regalo. Entonces ella guardó lo que le había comprado y le obedeció.
Cada mañana ella salía al jardín y le entregaba una flor, la más bella de su jardín ese amanecer.
Y se la entregaba con sus más cálidos besos para despertarlo antes justo de que el despertador sonara.