CORAZON
Érase una vez un corazón demasiado dividido, una parte sólo vivía en el pasado, una parte sólo era capaz de soñar su futuro, sin luchar por él. Y en parte sólo sabía querer sin entregarse, porque vivía en y del pasado, sin superarlo.
Hasta que llegó un corazón errante que por su color y su sencillez le conquistó y unió todas sus partes haciendo que dejara de ser un puzzle sin sentido para ser lo que en esencia era, un corazón.
Todas sus grietas resquebrajadas pasaron a ser simplemente muescas, como las que tiene cualquier barra de un bar sobre la que han posado miles de vasos y cada uno dejó una marca, una más profunda que otra, una más oscura que otra, pero a fin de cuentas aquella barra siendo de noble madera siempre se puede lijar y volver a barnizar, y aquel corazón estaba en ése mismo proceso, restauración, sonrisas, alegrías, esperanzas, olvido, y camino. Mucho camino.