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SI TUVIERA VALOR…
Si tuviera valor te diría todo lo que quiero hacer contigo, mirándote a esos preciosos ojos tuyos que me impresionan. Si tuviera valor…
Te miraría mientras se cierran tus ojos al dormir. Quedándome horas viendo cómo duermes por no perderme un solo detalle.
Te acariciaría el pelo mientras cedes al sueño, sólo por ser parte de lo que  Morfeo te roba cuando te lleva al mundo del más allá dónde yo no te alcanzaría, o sí, quién lo sabe, sólo tú si sueñas conmigo.
Te despertaría a besos cada mañana con un desayuno diferente cada día y sonrisas pillas que terminarían en guerras de cosquillas. Y saber cómo te gusta el café, frío, caliente o conmigo.
Y quisiera una batalla campal de almohadas el domingo por la mañana que termine en guerra de besos apostando a que el perdedor hace el desayuno, sabiendo que los dos queremos perder para ganar poniendo flores en la bandeja al otro.
Te invitaría a bailar aún sin música, música de esa que son risas y gemidos.
Cantaría mil canciones en dúos a pleno pulmón recorriendo kilómetros de ilusión contigo si tú quisieras.
Te daría masajes cuando llegaras cansado a cambio de los tuyos. Y no hay que ser adivino para saber cómo terminan ésas cosas. Aprenderme cada lunar de un cuerpo que adivino tras esa ropa.
Compartiría mis fogones y mi mesa si con ello lograra conocer el gusto de tu paladar. Y quisiera reír contigo a mientras cocinamos algún plato que me enseñes o uno que te enseñe yo.
Te invitaría a colocar tus zapatos bajo mi cama si fuera para ver cuántos pares de zapatos, zapatillas, botas, botines o babuchas tiene un hombre como tú.
Y cada noche te contaría un relato como Sherezade para verte dormir alojado en mi pecho y que despertaras en mi vida aquello que creía muerto.
Te tomaría la mano al caminar por cualquier calle o sendero, playa o montaña, incluso durmiendo, mientras vemos una película de terror para que te sientas necesitado. Me gustaría perderme en tu mirada sobre el reflejo del mar dando un paseo cogida de tu mano mientras dibujo letras en el dorso.
Quisiera dibujarte la sonrisa a besos.
Descubrir cada meandro de ese cerebro que ya un día me resulto fascinante
Y quisiera decir que ya estoy aquí lista para lo que sea menester amor.
Pero no sé si podré decirte esto algún día mirándote a la cara sin sentirme una chiquilla de instituto con diecisiete años ni ponerme colorada bajando la mirada. No, creo que jamás me atreva a decirte cosas tan profundas e íntimas.
Quizás tenga un poquito del valor que siempre me ha caracterizado perdido en algún bolsillo de un vaquero, como cuando encuentro alguna moneda. No sé, tendré que mirar cuando haga la colada a ver si encuentro un poquito para cuando te vea buscar en tu mirada algo de interés y salir al ruedo echá pa’lante con mi verónica y contarte todo esto, o seguirte mirando desde la barrera sonriendo tímidamente.