MIS DOS CAFÉS PERDIDOS

MIS DOS CAFÉS PERDIDOS

Me encantaban tus fotos y nos dedicamos durante meses al bonito juego del roneo, al juego del ratón y el gato, a eso de la conquista.
¡Y qué bien sienta!
Cuánta ilusión corría por mis venas de ver que una publicación de mi perfil podía gustarte.
Hasta que un día la vida nos llevó a encontrarnos y la esperanza corrió por mis venas pero desbocada ya en galope.
A los pocos días de conocerte me dí cuenta de tu valía, del motivo por el cual me habías querido conocer y porqué habías estado coqueteando todos esos días. Con lo mayor que soy… ¿Cómo puedo aún ser tan inocente?
Yo perdí esos dos cafés y el rato invertido.
Vi en ti un tipo vulgar que no esperaba, se me cayó la tela que tapaba los ojos y pude ver toda tu personalidad, tu persona y el personaje que interpretas.
Yo perdí un rato y dos cafés.
Tú perdiste a la persona que soy, hoy lo sé.
Cuando llegué a mi casa revisé con mi nueva visión tu perfil y vi que eres humo.
Todo tú eres mentira.
No albergo por ti otro sentimiento que no sea la lástima, pena inmensa pues no ves nada que no sea tú y tu sombra, y de verdad te digo que fuera de lo que cubre tu sombra hay un mundo precioso que te estás perdiendo.