614174425283155

INDIFERENCIA

Puedes contar conmigo” le dijo al poco de empezar a salir, y se lo volvió a repetir cuando empezaron a convivir.
Recordaba cómo poco a poco se fueron estrechando sus lazos hasta que su mundo se ciñó al de él como jamás le había pasado a ella con nadie, y pensó también que viceversa, qué tonta fue.
Y le decía “siempre podrías contar conmigo para todo y más cuando me cuentas tus problemas”, aunque eso no era algo muy habitual, porque ese tipo era más que reservado, era mentiroso con sus cosas, hasta que esa pobre chica se dio de bruces con su realidad y por mucho que llevara tiempo negándola tuvo que darle la razón a su “yo interior” que es mucho más intuitivo que el “yo real”, que lo niega todo y se rindió a las evidencias que llevaban tiempo mostrándose, para negarle el beneficio de contar con ella incondicionalmente.
No quería que sonara a pretencioso eso de «negarle el beneficio», pero sus amigos saben lo incondicional que pueda llegar a ser ella como persona y su presencia en la vida de alguien.
Así como sus amigos llevaban tiempo invitándola a ver cómo la trataba, las burradas que hacía, sus desprecios, sus humillaciones, sus formas de sacar partido de ella, y esa forma tan particular suya de pedirle las cosas para que encima tuviera que darle las gracias por ayudarle.
Ahora ella se daba cuenta de cuánto había cambiado por culpa del tipo aquel. Antes era otra persona, era cariñosa, confiada, alegre, sonriente, activa. Pero él ha matado a esa persona.
Ahora es parca en palabras.
Tímida en actos.
Ya no puede darle nada, ni amor, ni siquiera odio; para él tras sus acciones sólo tiene una cosa: INDIFERENCIA.