TRAS SU MIRADA

TRAS SUS OJOS

La presencia era lo más importante para ella. O quizá era el coraje, también lo era la verdad.
Estaba allí y era preciosa, con su larga melena y sus ojos extraños su  clara voz resonaba toda la habitación, aún sin querer pero sus alegatos eran sólidos y de peso.
A ratos parecía una chiquilla disfrazada de noche de terror,  a ratos una mujer mayor, consumida por la situación, pero no era mas que alguien sumida en el amor.
Sus ojos todo lo escrutaban mientras su apaciguada voz no penetraba en aquel mentiroso corazón que ya no tenía defensa posible ante tanta elegancia y verdad entre las lagrimas y el temor a una nueva trama tan brutal como la anterior no vio alternativa y salió por la puerta con una triste y callada despedida que por ende sonó devastada
Adiós