LAS CAJAS

LAS CAJAS

Te dejo esta carta mi amor para despedirme, ya se que hoy es mi cumpleaños y me echarás en falta.

Hace unos meses que se que las cosas no van bien conmigo.

Hemos tenido una buena vida. Hemos hecho todo lo que nos dijimos que íbamos a hacer y hemos cumplido todos aquellos sueños que tanto nos merecíamos, ¿Recuerdas?

Hemos viajado, hemos reído, hemos amado, hemos sido felices, contra todo pronostico hemos estado juntos muchos años, hemos tenido hijos, hemos visto cosas maravillosas, hemos hecho rarezas y proezas.

Es por ello que en esta salita que tanto nos gusta, orientada al norte en la que me empeñé en tener mis cosas te dejo dos cajas, fueron un regalo de mi amigo Juanjo.

Una se llama la caja de la felicidad.

La otra se llama vacío.

En la primera podrás encontrar muchos momentos de los que hemos vivido tu y yo, una piedra que recogí en un paseo en una playa, la primera flor que me regalaste en una cita y guardé en un libro que leía en aquel momento, una foto tuya de pequeño, un colgante, un lazo de nuestra hija, un pendiente de tu madre, el anillo de tu abuela, algún diente de tu hijo, nuestro hijo, muchas fotografías nuestras que no has querido que estuvieran en los álbumes de fotos familiares, el dado que llevábamos colgado en el retrovisor de nuestro primer coche, botones de algunas prendas que hemos usado cualquiera en esta casa y me han hecho gracia. Y mil detalles mas.

Cada detalle tiene su historia detrás y estoy segura de que las recordarás todas. Y cada historia te traerá una sonrisa y alguna hasta una carcajada.

En la caja del vacío tienes algunas cosas, el vacío que han dejado nuestros hijos al marcharse, pero era ley de vida. El vacío que dejaron nuestros mayores al morir. El vacío de cuando no nos hablamos porque discutimos, pero que compensamos con una sola mirada repleta de amor, nuestro amor.

Esa caja no tiene muchas cosas, la verdad, aunque quizá me pesan más ciertas cosas porque duelen más, y no es culpa mía ni tuya, son cosas que pasan, cosas de la vida. Cosas que no se pueden evitar. Como que yo hoy me vaya.

Te pido disculpas por no estar hoy contigo, mi amor.

En la caja del vacío estoy yo también, pero te pido que no me veas, que sólo me veas en la caja de la felicidad, respeta, como siempre has hecho esta última decisión que tomo y recuérdame como soy.

No quiero que me veas como me voy, como me mustio.

Te amo por encima de todo, por encima de mi misma, y para evitarte ese dolor me voy.

No mires mal la caja del vacío y cuando me extrañes abre la caja de la felicidad y haz una fiesta con ella, cuéntale a quien tengas a tu lado una historia de algo de esa caja.

Y sobre todo, sobre todo mi amor, empieza tú tus cajas desde hoy.