TE TRAIGO LA LUNA

TE TRAIGO LA LUNA

– Si me prometes que te pondrás buena te traeré la luna

– Pero, la luna siempre está a la mitad aquí.

– ¿Cómo es eso de que a la mitad cariño mío?

– ¡Charly! Que ya no soy tan pequeña como el año pasado, que ya tengo siete años, que sé que la luna cada noche cuando se ve nos muestra la cara, ¿pero tendrá nuca?, como yo, pero otras noches se esconde. Porque no la vemos y la noche es oscura entonces salen de paseo las luciérnagas para que los amantes que de verdad se aman puedan encontrarlas si es que su amor es verdadero mientras caminan a oscuras.

– ¿De dónde sacas esas historias hermanita?

– Me las cuenta una oruga que sabe leer cuentos

– ¿Una oruga, enana?

– No me llames enana, ¿o hablas de la oruga y la llamas pequeña?

– Tú eres y siempre serás mi enana favorita hermanita – dijo el hermano que cuidaba a su pequeña hermana enferma.

– Son cuentos que me cuenta una oruga que lee en los puntos de algunas mariquitas, pero no todas tienen fábulas en sus puntos, sólo las que portan siete puntos portan relatos Fabián, ¿Ya lo vas entendiendo?

– ¡Oh! Si, claro, mucho más que claro – dijo mientras sonreía.

Su hermana frunció el ceño entre enfadada y divertida, incrédula y con ganas de saltar de la cama aun con fiebre para iniciar una guerra de cosquillas con su hermano Javier aunque siempre perdiera, pero no había nada más divertido que oírle reír, Javier tenía la risa más bonita del universo para ella.

– Tú hazme caso, ponte buena y te la traigo… La luna, no puedo traerte una oruga a la que no me has presentado, ni una mariquita si no sé leerle los puntos.

Aquella niña era la más cabezota del mundo y ese día se propuso demostrar a su hermano que las orugas sí sabían leer cuentos y fábulas fantásticas del bosque del lomo de las mariquitas, pero sólo de las rojas que tuvieran siete puntos en la corteza de su lomo tenían historias escritas.

También se propuso enseñarle las leyendas de las libélulas, y los combates de los tenedores, señores de la superficie del agua, miles de cosas más que había aprendido de las Náyades.

Y al poco tiempo Javier tuvo que pedir a su tío un extraño artilugio para limpiar la luna y que su hermana Ainé viera la luna al completo pues en la noche de luna nueva es cuando la luna nos muestra su lado menos visto, el lado que otros conocen como el lado oculto de la luna que está compuesto de piedra pómez y es de lo que algunos humanos tienen hecho el corazón y por eso es negro y oscuro.

Javier quedó hechizado por las lecturas de la oruga, entusiasmado por los relatos y las fábulas, los cuentos y las historias de las mariquitas, las contiendas, los combates, los amores, las aventuras que aquella niña frágil y tierna le descubrió.

La fe, el amor, la fantasía son lo mejor que tenemos, si los perdemos nos perdemos…


 

Todos los personajes descritos en este blog son ficticios.
La historia aquí relatada no obedece a ningún suceso real y cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia pues pertenecen a la invención de la autora del blog.
ÓVictoria A. De La Fuente   Óvoypasandopaginas.wordpress.com
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