LA TELE ANTIGUAMENTE

LA TELE ANTIGUAMENTE

LA TELE ANTIGUAMENTE

– ¡Jaime! Venga, vamos a la cama, tesoro.

– Vale mamá, me lavo los dientes y me cuentas otra vez la historia de esa cosa que llamas tele.

El niño se arropó y la madre se sentó a su lado en la cama, y como todas las noches se puso a contarle un cuento, muchas noches era el mismo cuento, su favorito.

Hace muchos, muchos años había algo que alguien inventó y que se llamó televisión, contaba miles de historias, tenía programas de todo tipo, contaban la vida de todo el mundo y lo llamaban «noticias«, así podías saber lo que pasaba en otros países, los accidentes de tráfico, o la información de los deportes, cómo serían las previsiones meteorológicas en los próximos días y un montón de cosas más.

Una de las cosas que mas éxito tenía eran las películas, que eran historias de todo tipo, solían ser de amor, del oeste, de terror, de romanos, y luego cambiaron, del futuro, y de mil temas más. Las familias se arremolinaban enteras alrededor de la televisión como si ésta fuera un oráculo, viendo algunos programas de entretenimiento que otros países copiaban, pagando previamente sus royalties, nosotros siempre fuimos pioneros en ideas, ricos en cosas que nadie mas había pensado antes.

Muchos años fueron los que la televisión monopolizó la vida y conversaciones de las familias, y tras el avance de la tecnología los programas se podían descargar en la red, pero los gobiernos defendían los derechos de autor, no sin cierta razón, pues se perdía el trabajo de muchas personas, actores, productores, cámaras, montadores, editores, guionistas, y mucha mas gente…

También se inventó la televisión de pago, lo llamaron el «ppv», «pay per view», era una televisión como los restaurantes, si querías pizza pagabas por pizza, si querías una película la pagabas.

La gente podía ver todo directamente desde su ordenador de forma poco legal, y era un mundo de libre disposición de consumo de contenidos de series, películas y programas, sin los anuncios, sin la publicidad que era el eje sobre el que se sostenía esa economía, pero cuando empezaron a limitar las descargas y a multarlas la gente dejó de descargar contenidos, después empezaron a quitar las páginas desde donde se podían descargar las cosas, y luego empezaron a cerrar servidores.

El mundo se volvió un mundo limitado, todo restricciones, donde sólo los ricos podían tener esas cosas, y sólo algunos ricos, los inteligentes no deseaban esos pretendidos privilegios en sus amadas casas.

Al final la gente normal fue volviendo a las raíces, y dejaron los ordenadores para trabajar, no para el entretenimiento, las televisiones eran algo del pasado, la gente de a pie no podían permitirse el lujo de pagar el consumo que eso representaba en su factura de luz.

Y se dieron cuenta que era mejor disfrutar los unos de los otros mientras compartían un buen plato honesto, o no tan honesto de cara a los abusivos impuestos de los gobiernos, pero ganados con trabajo y esfuerzo, disfrutar alrededor de la mesa con los miembros de su familia, oír como reían contando su día, o como su día había sido malo, hermanándose con ellos y compartiendo sus experiencias.

Muchas familias empezaron a leer antes de ir a la cama y lo hacían a la luz de las velas porque eran paupérrimas y no podían permitirse otra cosa que no fuera priorizar sus gastos, y antes era comer que leer, y en ningún caso ver televisión era una necesidad.

La madre miró a su niño, que ya respiraba fuerte hecho un ovillo arremolinado entre las sábanas, agarrado a su osito de peluche, con una vela sobre la mesilla, y los ojos se le enturbiaron recordando su propia infancia y pensando cómo le gustaría que hubiera sido la de sus hijos, en especial la de Jaime, que tanto potencial tenía y despuntaba en tantas cosas.

Arropó a su hijo, lo besó y sopló la vela para irse ella también a dormir.

– Buenas noches – susurró mientras desaparecía por la puerta.

Todos los personajes descritos en este blog son ficticios.
La historia aquí relatada no obedece a ningún suceso real y cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia pues pertenecen a la invención de la autora del blog.
ÓVictoria A. De La Fuente   Óvoypasandopaginas.wordpress.com
#VDLF
#voypasandopaginas