A QUIÉN LE DAS IMPORTANCIA

A QUIÉN LE DAS IMPORTANCIA

Un relato para pensar.
Salían dos socios de la oficina en el coche del garaje, conducía ella, ciertamente salió un poco deprisa y casi chocan con una furgoneta que conducía un hombre desaliñado, vestido con traje de faena, lleno de pintura y gorra.
En seguida el tipo empezó a chillar de forma estridente, llamándola de todo.

  • ¡Hija de puta, mujer tenías que ser, si es que no teníais que salir de casa, tu lugar está en la cocina, zorra de mierda!

Miguel se puso rígido en el asiento del copiloto, a la defensiva, no porque ella condujera mal, sino porque le ofendían los comentarios de aquel hombre.
Al ver el conductor de la furgoneta que Mónica no se inmutaba, y charlaba con Miguel como si no pasara nada, haciéndole invisible, aún se enfadó más y le hizo una maniobra de adelantamiento mientras gesticulaba de forma tan exagerada, como sus gritos.
Pero Mónica supo adelantarse y lo evitó perfectamente.
Eso sólo consiguió que el albañil se enojara aún más, y ya no chillaba, ahora gritaba a pleno pulmón asomándose por la ventanilla bajada en cada semáforo, los seguía por la avenida de forma descarada, adelantando temerariamente a los demás vehículos, para no perderles entre el tráfico.
En uno de los semáforos ambos coches quedaron a la misma altura y el tipo de la furgoneta bajó la ventanilla del acompañante para despacharse a gusto.

  • Tú, hija puta, ¡a ver si te sacas el carné de conducir! No vales para nada, cerda.

Viendo la situación Miguel fue a quitarse el cinturón de seguridad y abrir la puerta del coche con intención de salir a defender a su socia, pero ella le puso la mano en el brazo parándole.

  • Mira Miguel no hace falta que salgas.
  • Pero Mónica, que te está insultando, y se está pasando. Lleva varias calles persiguiéndonos en plan kamicace y le has evitado pero si en una de estas no le puedes evitar tenemos un problema Mónica.

  • Sí, lo sé. ¿Pero sabes qué pasa? Que yo decido quién es importante en mi día para fastidiármelo y quién no, y éste señor con sus formas ha perdido desde el primer momento la razón, aún así le he pedido educadamente disculpas, ahí debería de haber parado el tema, matemáticamente sería diez menos diez es igual a cero, por lo que debería haber marchado en paz, como no ha sido así entonces he decidido que no es importante para incidir en mi día. Yo no le doy permiso para joderme el día, Miguel.

Miguel se quedó con la boca abierta, perplejo, analizando, sin otra alternativa que dar la razón a su socia y ver lo inteligente de su posición.
 
 
 

Todos los personajes descritos en este blog son ficticios.
La historia aquí relatada no obedece a ningún suceso real y cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia pues pertenecen a la invención de la autora del blog.
ÓVictoria A. De La Fuente   Óvoypasandopaginas.wordpress.com
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