RECOMPONIENDO MIS PIEZAS

RECOMPONIENDO MIS PIEZAS

Quizás a veces echo la vista atrás, ya sé que es equivocado pero no lo puedo evitar.

Seguro que todos lo hacemos aunque no queramos, en fechas muy concretas y que la gente llama especiales y señaladas.

Supongo que todo el mundo de vez en cuando tiene un momento de debilidad, o un ataque de nostalgia y bebo del vaso del pasado pensando que todo lo que veo es esfuerzo, esfuerzo fútil, sin resultados para mí.

Adorar a una amante a la que llames Soledad es un arma de doble filo al final ella se enamorará de mí y yo de ella, y eso es más que el borde del camino es la entrada al abismo porque de esa desazón no lograré salir a mi sitio.

Fuera del filo del abismo en el que un alma negra con corazón de piedra me metió.

Pero otros días aun siendo nublados miro atrás igualmente y veo el tremendo pozo en el que esas almas ponzoñosas han querido dejarme echando una losa encima y contemplo cuan profundo es todo lo que he remontado y no puedo evitar sonreír, aun de medio lado, no es una sonrisa completa, pero a fin de cuentas es una sonrisa.

No sonrío con intención de decir “ahí te den”, no, sonrío para mí.

Porque soy feliz, porque estoy contenta, porque me voy a la cama cansada cada noche y con la satisfacción de un trabajo bien hecho, mucho o poco, pero bien hecho dentro de mis capacidades.