QUÉ LLEVAS PUESTO

¿QUE LLEVAS PUESTO?

Se conocieron por amigos comunes y tras darse el número de teléfono quedaron unas pocas veces.

Hablaban por “whatsapp”, y cuando se apetecían mutuamente hablaban por “skype” para verse.

Se gustaban, mucho, pero ninguno de ellos se atrevía a da el paso de acercarse al otro, tenían sendos fracasos sentimentales demasiado recientes.

Siempre terminaban hablando de las mismas cosas en sus muchas horas de charlas, y un tema recurrente eran las sonrisas.

Solían darse las buenas noches a diario, y eso lo hacían por Skype, para verse y comentarse la jornada.

Un día él arrugó el ceño y ella preguntó:

– ¿Qué te pasa?

¿Qué llevas puesto?

No era una pregunta con doble sentido, ni en plan sexy o de ligar. Era que se la veía mal en la pantalla de él porque su cámara tenía algo y ensuciaba la imagen.

Ella sonrió suspicaz, aunque sabía que él no iba por el lado pícaro.

– Pues la verdad es que llevo puesta la sonrisa que me regalaste ayer.