TORMENTA

INCENDIO

Tras el terrible incendio su sentido del olfato se había vuelto tan sensible que detectaba el fuego de la chimenea de su vecina cada tarde en el invierno como cada incendio en los bosques durante el estío.

Tal era su sensibilidad y el miedo que había desarrollado al fuego que había desarrollado una forma de conexión con la madre naturaleza.

Se dio cuenta de esto con el primer incendio del verano, lo olió incluso estando cocinando dentro de casa.

Salió a la terraza del edificio donde vivía y observó las montañas de las cuales salía una columna de humo.

Ella levantó las manos y en silencio llamó al viento para que trajera a las nubes, su fuerza interior le hacía temblar.

Vibrar.

Y la vecina se asomó percibiendo tanto revuelo.

Finalmente una voz rompió el silencio.

– Viento, tráeme las nubes, nubes traedme la lluvia. Lluvia sofocad el fuego del monte.

Parecía mentira que una voz tan profunda pudiera salir de una chica tan normal.

Unas horas después la noticia regional televisiva era que una inesperada tormenta había ayudado a terminar con un incendio provocado en los montes de la provincia.

Desde ese día la vecina la miraba de otro modo.

Verdia se iba ganando el respeto de sus vecinos poco a poco con sus buenos actos y eso le hacía sentir viva.