En silencio

Me quedo en silencio porque quizás entiendas mejor la ausencia de palabras que todas mis explicaciones, las que tantas veces te di y de tantas formas despreciaste y tendrás mi silencio para siempre.

Porque a que mis palabras no les haces caso y no te sirven de nada.

Sé que quizás durante un tiempo me quisiste cerca pero no a tu lado, y cuanto más me esforzaba por mantenerme a tu lado más me destrozabas y más creativo te volvías en las maneras para romperme, después de un tiempo me di cuenta de que te resultaba embarazosa mi forma de pensar y mucho más mi forma de actuar, siempre yendo de cara y para mí eso no es amar, avergonzarse de tu pareja no debe ser amar.

Además ya no sé si te amo. Y cualquier cosa que sea menos que el amor no lo quiero ni lo deseo.

No me quieres feliz y menos si no es contigo, me quieres sola pero de vez en cuando contigo y el resto del tiempo me quieres aislada.

Porque tu amor es así egoísta. En realidad a eso que dices sentir por mí no se le puede llamar amor.

Cuando estoy lejos y me añoras y cuando estoy cerca y me ignoras.

Me alejo para que me busques a ver si finalmente aprendes a valorar mis puntos fuertes, pero en lugar de eso lo que haces es buscar otros puntos en otras fuentes.

Cada quien es feliz con la mentira que más le gusta pues es lo único que te gusta es construir mundos de fantasía y vivir en ellos, sé feliz entonces.

Hasta que me dí cuenta de cómo actúas lloré tanto que al final no sabía por quién estaba llorando, si por la persona que idolatré o por mí.

Y aquí estoy fingiendo que no tengo corazón para que no me lo vuelvan a romper…

Mientras tanto veo mi vida discurrir y voy cumpliendo metas y sin embargo ninguna me enamora, nada me hace sentir, nada me satisface, pocas cosas me sacan una sonrisa y apenas nada me hace reír.

Y algo queda claro con cada estación es que el amor que sentía por ti se perdió en algún lugar de los kilómetros que nos separan que son algo más que una distancia física pues la creaste con mundos de fantasía y realidades que fui descubriendo.

En algún lugar leí que los falsos amigos son peores que los mas implacables amigos, y en cierto sentido eso es cien por cien aplicable a ti, porque eras tan falso como implacable e ibas de amigo, contigo yo nunca sé a qué atenerme. Pero sí sé que desde que vivo regalándote mi silencio los días se han llenado de música y colores, seguiré practicando para que las sonrisas y las risas regresen, a fin de cuentas soy dueña del tesón.