Chemita

Durante muchos años idolatré al bueno de Chemita era el hombre perfecto, era simplemente precioso, idolatraba su forma de bailar, su pelo rubio, sus ojos azules, su piel tostada, idolatraba incluso a su pareja de baile, con aquel lazo de pelo que ella se hacía en la nuca, finalmente me enteré de que no era otra que su hermana, era como ver a los protagonistas de aquella película de los años 70, Grease, bailaban tan coordinados, parecían mágicos, además en aquellos años aquella película estaba en auge.

Me encantaba verles en el pub en el todos éramos relaciones públicas

Pocos años después me encontré con aquel rubio y ya no era el mismo chico al que yo idolatraba, los puestos se habían invertido, entonces yo había pasado a ser discjockey y fue él quien me idolatró a mí, pero yo me confundí con otro chico de mi vida, vaya situación más grotesca.

Qué maravilloso momento aquel en el que los papeles se invirtieron y vi en su cara la admiración.

Años después nos volvimos a encontrar otra vez, entré a un bar muy de moda en Madrid y lo primero que veo al entrar es mi amigo del baile de Grease, estaba en la barra de encargado, pero había perdido casi todo su pelo, estaba avejentado, su cara había perdido su magia, había ensanchado, se hacía el vacilón cuando antes era gracioso por naturaleza y nunca lo había hecho, yo iba acompañada por mi marido y después de pedir la primera copa vi que ellos se ponían a charlar como viejos amigos, y eso es lo que eran.

Se conocían desde pequeños, habían compartido el mismo grupo scout desde los seis años, menudo momentazo, otra vez con aquel rubio.

Mi idolatrado Chemita siempre será alguien entrañable en mis recuerdos pese a las mil cosillas en las que le pillé.