Cuidarse

Soy de esa generación que creció viendo a actores y actrices que tenían caras y cuerpos perfectos que todos idolatrábamos.

Cantantes que se movían por escenarios como si nadie más pudiera moverse de aquella manera.

Veíamos en las revistas a modelos que tenían cuerpos esculturales que eran el sueño de cada chico y chica en el instituto.

Todas las carpetas escolares iban decoradas con todos estos iconos, actores, actrices, cantantes, grupos, modelos…

Norma, Samantha, Chuck, Fredy, Sabrina, Leif… Y muchos nombres que no menciono u olvido con todo propósito.

Melenas, músculos, rizos, pechos, curvas, espíritu justiciero…

Si… ahora te sonríes si tienes entre sesenta y cuarenta años, pero sabes que tengo razón.

Quien más y quien menos vio aquella noche vieja la actuación de Sabrina y el escándalo televisivo nacional que supuso, y si no lo viste porque estabas de copas a la mañana siguiente no te lo perdiste porque fue la comidilla durante meses.

El caso es que lo que antes era inalcanzable, poco común, televisivo, de revista, de cine, hollywoodiense, y mil cosas más, ahora está por la calle, a tu alcance, en tu gimnasio, en la playa, en tu centro médico, en el bar de tu barrio, y son hombres como mujeres altamente cualificados, nada de envases vacíos.

Son otra generación que se levanta un rato antes para desayunar cosas que mi generación ni hubiera pensado, gente que por la mañana sale a correr y vuelve a casa a ducharse y deja la lavadora puesta y la casa hecha y se van a sus puestos de trabajo, no son en absoluto una generación de “ni-ni” que ni trabajan ni estudian, parásitos sociales, dependientes del estado, de sus parejas o de sus padres.

Gente que no les motiva en absoluto salir del trabajo para ir al bar a ponerse morados a cervezas y llegar a cuatro patas a casa, sino que salen del trabajo y se van al gimnasio y después su motivación es una causa social, o hacer teatro, ir el fin de semana a hacer rutas por el monte, o cualquier otra cosa que tenga que ver con las actividades deportivas y relacionarse.

En ningún caso viven mirando el mundo a través de la pantalla de la televisión, del ordenador, ni pasan horas jugando a juegos improductivos, prefieren salir a un mundo real y vivir la vida, son los protagonistas de lo que antaño se veía en revistas, cine, series, con esas aptitudes, cuerpos, conocimientos que nos parecían exclusivos.

Mi pregunta en cualquiera de estos ámbitos es clara.

¿Dónde quieres estar?

En el hoy, siendo alguien activo y participativo.

O en el pasado, siendo alguien pasivo y que contempla la vida desde las gradas.