Adiós

– ¿Qué vas a hacer después?

Me preguntas y pienso que es con intención de quedar luego, pero me dices que vas a echar una siesta. Todo va sobre la marcha. Concretamente sobre tu marcha.

A demanda.

A tu demanda.

Esto simplemente no me gusta.

Parece que estoy a tu disposición.

Soy la chica de tus deseos.

Aquí no hay consenso.

Así que no hay otra solución que seguir mi camino, ir a mi bola.

Tú sólo me usas y eso no me gusta.

No me gusta ser el juguete de nadie.

Además tampoco es que me lo pase tan bien contigo, porque me usas cuando quieres y no estás cuando yo lo necesito, te tengo que alabar, pero en realidad si te analizo no eres más que un inútil en todos y cada uno de los aspectos de tu vida.

Unas copas en cualquier local, volver a ese insípido lugar que llamas casa pero no es un hogar, para que me dures un poquito más, y es que creo que jamás hemos estado juntos sin que hubieras bebido.

Me pregunto si te faltará el valor para llamarme sin tu amado elixir o es que eres incapaz de exteriorizar lo que sientes, o si acaso sientes.

En cualquier caso no me importa, voy a pasar página una vez más.

Si errar es humano reconocerlo es de sabios y tú me has hecho mucho más sabia y por ello te estoy agradecida, adiós “no amor”.