ME ENCANTAS

Me encantas y no sé cómo decírtelo.

O te haces el tonto o te gusta la sensación del roneo.

Me parece fantástico soñar, es fácil y barato.

Me encanta la idea de dormirme a tu lado, nada sexual, no me entiendas mal, o bueno sí pero no es lo más importante.

Me apetece la ternura.

Y tú eres ése tipo de persona que despierta en mí la ternura.

Dormirme mientras acaricio tu pelo suave y dibujo invisibles caracoles en él, no sin antes disfrutar de cómo se acompasa tu respiración.

Cosas sencillas.

Nada complicado.

Observarte mientras te diviertes con la esponja en la ducha, bueno… Yo lo hago. Observarte cuando te rindes al sueño y finalmente te duermes.

Bailar aún sin música en cualquier lugar sólo porque hoy es hoy y porque lo deseamos.

Reír con nuestras cosas y que nadie más nos entienda.

Caminar por la playa sin necesidad de hablar para llenar vacíos, caminar a tu lado en perfecta armonía y sincronía sin tener que ir de la mano.

Mirarte a los ojos y que no me retires la mirada sabiendo que no hay secretos entre nosotros.

Saberme completa sin ti pero preferirme contigo con más sentido.

Echar de menos tu cuerpo si alguna vez has de dormir fuera y dormir aferrada a tu olor y abrazada a nuestros momentos.

Me encantas y creo que es evidente. Creo que lo sabes y a veces cuando bajas la mirada me crees un poquito loca.

Quizás un «muchito».

Me gusta cuando caminas con ése vaivén tan característico tuyo, así como ausente, ni muy lento, ni muy rápido; y pienso, pienso, perdiéndome en mis divagaciones mientras contemplo esos hombros perfectos tuyos.

Me encantas y ahora ya sé que lo sabes.