Hay personas que me resultan especiales, será por su esencia, ¡digo yo!
Y piensas en ellas a lo largo de los años generando lo que yo llamo «el efecto llamada».
Es algo muy especial a la par que extraño y muy bonito.
De repente empiezas a pensar en una persona de de tu vida, claro, del pasado, alguien con quien estuviste vinculado de un modo u otro, y el universo te trae a esa persona.
Piensas en ése compañero de clase, en aquel compañero clases de deporte, esa chica del barrio, una novia o cualquier otra persona de tu entorno preguntándote qué habrá sido de su vida, si con esta crisis económica estará bien en el trabajo, con su familia y qué será de sus padres, o si tendrá hijos, y con una sonrisa melancólicamente bobalicona te preguntas si su hermana seguirá estando tan buenona, o si seguirá cogiendo la misma línea de bus, y mil interrogantes más. Incluso en tu cabeza diseñas una vida perfecta para esa persona. 
Y sin saber porqué ése persona es un pensamiento recurrente en tu cabeza hasta que un día cualquiera te das de frente con él o con ella en cualquier lugar.
Pese a que no sea el barrio de toda la vida, simplemente estás de vacaciones en casa de unos amigos y él vive allí…
Ejemplos hay tantos como puedas imaginar.
Son personas que se meten en tu alma y no las sacas ni con calzador, y en la mayoría de los casos no queremos sacarlos porque son personas que llevan aparejados recuerdos entrañables asociados a momentos maravillosos, porque cualquier tiempo pasado siempre fue mejor.
Y ahora que están las redes sociales para ayudarnos simplemente tenemos que poner esos nombres de aquellos que entonces amamos y la red nos los trae de vuelta al presente. 
Y si el amor fue verdadero (y cuando eras joven e inocente el amor era verdadero y puro) veinte años de verdad que no son nada, no importan las arrugas, no pesan los kilómetros, sólo nos embarga la alegría de oír esos dejes típicos que sin saberlo hemos extrañado tanto, «ñamar» y no llamar, «vaya tela» mientras reflexiona cuando te escucha la última batallita…
Y mil cosas más…
Y un te quiero de entonces era un TE QUIERO para siempre. 
In the air tonight – Collins