Así pienso en mi nueva vida…
Olvídate de la edad, es sólo un número, así que vive con respecto a cómo te sientas pero no olvides tus responsabilidades para no cargar con culpas después. 
Mejora tus relaciones con los que amas mejorará el aspecto de tu piel. 
Despiértate siempre con una sonrisa, iluminarás el día de los que amas. 
Diviértete con lo que te gusta hacer. Cumple algún sueño infantil, alguno de juventud y todos los que puedas en general. 
Cuida tu alimentación y disfruta con ella, no te excedas en nada y equilibra tus alimentos.
Muévete, camina, nada, practica algún deporte. Ve probando hasta que encuentres lo que mejor le sienta a tu cuerpo. No todo es para todos. 
Aprende a ver en cada enfermedad un maestro vital pues en cada bache de la vida una lección que aprender.
Sé sobretodo agradecido con todos en cada momento porque cada persona ha llegado a tu lado para enseñarte algo y recuerda que cada quien tiene su propio camino recorrido y sus piedras en la mochila vital. 
Aprende cada día algo nuevo, es un seguro contra enfermedades neurodegenerativas.
Exprésate libremente y escucha a los demás, abre nuevos canales de comunicación. 
Aprende a utilizar las nuevas tecnologías. Pero no olvides leer, dibujar, pintar como los niños, cantar, bailar, reír, llorar, y mirar de frente siempre. 
Practica algo que tenga que ver con el arte. Si no lo has hecho nunca, busca un maestro e imponte a ti mismo una disciplina. Disfrútalo.
Aléjate de personas tóxicas, procura estar al lado de quien amas, en lo bueno te hará sentir feliz y en lo malo te hará crecer, ambas situaciones te harán evolucionar. 
Lo negativo atrae lo negativo así como lo positivo atrae lo positivo. 
No contamines tu cuerpo con lo que le perjudica. 
Abre tu corazón, no digas siempre “yo pienso”, incluye en tus mensajes “yo siento”. Las palabras son llaves mágicas. 
Haz todos los días algo diferente. Toma caminos distintos, tira lo que no te sirva, renueva tu vestuario, desordena alguna de tus rutinas, prueba a entrar en lugares nuevos. Mira todo lo que te rodea como lo mira un niño, con los ojos de quien lo ve todo por primera vez. 
No te auto-limites en la forma de vestir, en la decoración de tu casa, en la gente con la que tratas, en la música que escuchas… todo lo que hace disfrutar, si no hace daño, está disponible para todas las edades porque todo enriquecimiento es maravilloso y rejuvenece. 
Encuentra todos los días una noticia positiva y compártela con alguien.
Practica la bondad y el desapego. Son el mejor pasaporte para un buen tránsito. 
Aprende a recibir, quizás lo merezcas, quizás la rueda te pida que entregues tú después. 
Juzga menos (mejor nada), ama más, no quieras, ama. 
Vive cada momento… Porque puede ser el último.