HOLA

HOLA

Quisiera llamar pero no sé bien qué decir, me miro frente al espejo y ensayo lo que podría decir, y cuando empiezo mi reflejo me devuelve recuerdos y lágrimas al cincuenta por ciento, nunca debí dejar pasar tanto tiempo.

Ensayaba en voz alta.

– Hace tiempo que quería llamarte, ¿puedes oírme?

No, así no. Se decía en mudos gritos mientras negaba con la cabeza meneando la larga melena entrada en canas contemplándose horrorizada en el espejo, bueno, contemplándose a medias porque la imagen de sí misma estaba enturbiada por las lágrimas.

¿Cómo le explico esto después de tanto tiempo?

– Quiero contarte que…

No así tampoco, porque es muy típico en mí hablar de mí, y sólo de mí.

– He estado retirada por decisión propia todos estos años, porque dicen que el tiempo todo lo cura, pero es mentira, algunas heridas no las cura nada, no las cura nadie, no las sana el tiempo ni las personas y yo de algunas de las mías no sanaré jamás, y tú eres una de ellas, una de esas heridas de las que necesitaba curarme y por las que me retiré.

Y sigo hablando de mi.

¿Pero es que de qué otra manera puedo empezar esa conversación?

– Quisiera decirte que todo lo que pasó fue un entramado convergente a la par que divergente de casualidades, malosentendidos, y otras cosas, en la que ninguno de nosotros tuvo la culpa pero que todo lo que guardo en mi memoria son, a fin de cuentas, buenos recuerdos, grandes momentos, y mejores sentimientos hacia ti… Es más, no hay nada negativo hacia ti, pese a todo lo que vivimos, pese a como terminamos.

No. Esto es demasiado denso para un primer saludo, ni yo misma me respondería a un saludo inicial como este, colgaría sin dudarlo.

¿Querrá tratar conmigo con un simple ‘Hola’?

A veces ya no sé si veo bien o veo mal, si mis principios son los correctos o están desfasados en el tiempo por lo desgarrada que está mi alma.

A veces ya no se si darlo todo por perdido por todo el dolor que ha tenido este solitario corazón. No sé si mi alma debe vagar sola el tiempo que nos quede a los tres por vivir, alma, corazón y cuerpo porque no creo que haya nadie capacitado para  aguantar ni menos aun comprender lo que me ha pasado.

A veces ya no sé si compensa seguir adelante.

  • Hola… ¿Hola? ¿Me oyes? ¿Hay alguien ahí?