Humo

Te diría que te amaré para siempre, pero dudo que sepas lo que es el amor.

Te diría que te amé, pero creo que mi amor se evaporó como el calor sobre el asfalto en los días de verano, que hace que el horizonte se desdibuje, pues el amor se ha de cuidar, y tú de cuidar sabes menos que poco, sólo sabes de dinero, de mentir, de sacar partido. Además dudo que el que yo te amara significara algo para ti.

Te diría que… pero luego pienso que para qué cuando desde siempre has sido aquella persona a quien nadie amó.

Y cuando por fin tienes delante el verdadero amor no lo sabes reconocer.

Lo echas a perder por cobarde, por mentiras.

Te diría tantas cosas, pero he llegado a la conclusión de que es una pérdida de tiempo porque no escuchas y sólo a veces oyes.

Eres una pérdida de tiempo.

Mejor el tiempo me lo da un reloj, y yo con el paso de los años he aprendido a valorar mucho mi tiempo y ahora priorizo cómo y con quién lo paso.

En realidad tengo que confesarte una pena que me corroe desde la última vez que me hablaste, recuerdo lo último que me escribiste, pero no recuerdo los muchos de nuestros días juntos.

Cada vez te recuerdo menos.

Te disipas como el humo, apestoso y maloliente de un puro, uno de mala calidad por cierto, que se fumara un viejo a mi lado en algún lugar ehediondo, como tú. Te disipas, todo tú te me desdibujas.

Estoy feliz de ver como vas perdiendo forma, y cómo mis sentimientos ya no tienen ímpetu, ni forma, ni colores, porque pese a cada una de las oportunidades dadas todas las desaprovechaste matando la esperanza y el amor que mi corazón tenía por ti.

Ahora que por fin me has dejado avanzar mis pasos me llevan lejos de tu maldad y en mi propia dirección, con el paso del tiempo me doy cuenta de que no hay nada que te diría que hubiera sido dicho ya, pero tu problema es que nunca escuchaste, ya no a mí, a nadie, por eso avanzas en soledad por la oscuridad y las tinieblas quejándote de todo y de todos, siempre intentando, sin lograr, zafarte de la arena movediza que supone vivir en la envidia.

En realidad tengo que contarte que tú ya no me conoces, porque he de decirte que me decían de pequeña que la gente no cambian, pero tengo una sorpresa para ti, las personas sí, y yo he cambiado. Tú ya no me conocerías, ya no soy la chiquilla que encontraste.