Y de repente mi vida cambió o quizás yo cambié mi vida, sí, eso sería más adecuado. Dejé de ser la chica que todos veían para ser la mujer que deseaba ser.
Una mujer que miraba sus sueños de frente para convertirlos en metas que realizaba. 
Empecé por un carnet de conducir y un coche, pese a que alguien durante años insistió en que nunca podría estar tras el volante.
Seguí con sueños que quizás puedan parecer cosas materiales, pero nada más lejos de la realidad. 
Una perra.
Un chalet.
Unas Ray Ban.
Un tatoo.
Cada uno tiene un significado especial para mí. 
Y poco a poco los sueños dieron paso a un futuro abandonando un pasado, tengo una lista tan grande de sueños que no puedo mirar tonterías, ahórramelas.
Estoy ocupada no en soñar, sino en vivir para lograr y que no me entienda alguien que no ha recorrido mi camino con mis zapatos realmente no es ningún problema para mí. 
Lo que piensas de mí es problema tuyo. 
Nunca mío. 
Quédate con tus cosas negativas porque estoy muy ocupada con una vida positiva. 
No es soberbia, sino filosofía. Y aprendida de la forma más dura.