vive

VIVE, VIVELA

Poco a poco la vida nos indica con palabras no dichas por quién debemos luchar y por quién no.

A quién debemos renunciar temporalmente o para siempre, por más que nos cueste entenderlo y asumirlo.

Quién va a estar más tiempo y quién menos.

Quién va a estar más cerca y quién en un entorno más lejano, aunque antes estuviera más cerca, las líneas se desdibujan con el tiempo, con la vida, con los años.

VIVE.

La vida sólo es una.

La vida es una maestra dura y no se equivoca, es una buena estratega y la mayoría de las veces se encarga en poner las cosas en el lugar correcto, quizá no lo entendamos en ese momento, pero al final veremos que cada pieza encaja en su lugar, se encarga de que tengamos cada uno todo en  su justa medida, no es eso de que ya le llegará a aquél su momento, es que nos llega a todos.

A cada cerdo le llega su San Martín, pero no te olvides de que ése tal Martín pasa por todas las casas, y la tuya, la mía y la de quien quiera que te hizo daño están en esa guía por la que ha de pasar.

Y a quién tú hiciste daño, pues tú no te has de librar.

No es el tiempo, es la vida la que cura tus heridas, porque donde hoy estás herido la vida y no el tiempo te dará una oportunidad para que te cures y sonrías con una nueva oportunidad para vivir.

VIVE.

La vida sólo es una.

Nadie puede, y menos debe, vivir en el pasado, pues jamás allí podrá volver jamás, ni a enmendar y muchos menos a vivir, querer recrearse en el pasado es morir en vida.

Nadie puede, ni se puede permitir, vivir en el futuro, pues supone un ejercicio de ansiedad que no te deja vivir en el día que estás cuando la vida quizás te lleve al nunca, arrancándote ese codiciado futuro que anhelas o tanto planificas.

Si hacia atrás no y hacia delante tampoco… ¿Qué nos queda? ¡Hoy!

VIVELA.

La vida sólo es una.