SIN CORAZON

Buscó en su pecho su corazón mientras se corría y no había señales de latido alguno.

Entonces supo que aún lo tenía él en sus manos y seguía jugando con él.

Maldito niño que se negó a crecer, que todo lo quería, lo que no rompía lo guardaba para que nadie se lo quitara.

Ella pensaba que era el ser más egoísta que conocía.

Una vez ya le dijera que le deseaba lo mejor y así es, le desea lo mejor porque aún le ama, pero también porque sabe qué es la cumbre y lo jodido que es que te corte la piel el viento allí arriba, porque aún en lo más alto tienes lo tuyo. Y se lo dijo porque quería que probara lo mejor antes de quitárselo todo.

No le odiaba, eso era de flojitos.

El odio es un veneno que se toma uno esperando que el otro se envenene, y ésa no era ella.

Esas fueron otras personas que le rodearon y le hicieron como es, cobarde, aprovechado, envidioso, vago y tantas otras cosas y ninguna buena.

Ella por más cosas malas que le hubieran pasado nunca se dejaba intimidar por la situación, siempre se sobreponía, y constantemente se superaba las adversidades que la vida le ponía delante, dejando el ayer en el pasado, despertando cada amanecer en un nuevo hoy y discriminando, priorizando perfectamente para sobrevivir a una vida de inclemencias más duras de lo que nadie se pueda imaginar, poniendo la energía que necesita cada cosa en cada momento. No antes. No después.