UN MAR DE LASTIMA

Ese momento en el que he visto la lástima en su mirada y me ha partido el alma y he visto como cada pedazo de ella se desparrama sobre mi corazón, sabiendo que éste jamás será el mismo.

He podido sentir la compasión en cada poro de su piel, su perfume ha cambiado y he detectado el olor a misericordia aún sin posar sus delicados ojos en mi, ojos llenos de lágrimas.

Su mirada tras la cual su brillante cerebro calculador está sumando todas las mentiras estúpidas que le he contado y me ve como realmente he sido con ella en esta situación, un niño que no ha crecido y se protege frente a una verdadera mujer mintiendo por miedo, y al final la caga, y esa mujer se enfada, pero su enfado se va diluyendo ante la envergadura de todo lo que ve y se va dejándote la sensación de su lástima, una lástima inconmensurable, de quien veía venir todo esto y ya me lo venía diciendo, en su infinita sabiduría y madurez, me vino previniendo de la maldad absoluta de quienes otrora me rodearon y no supe cubrirme las espaldas, ni tener un poquito de previsión ante sus actos que con tanto tiempo y estrategia planearon para hacer lo que no debían ni esperaba.

Y ahora sólo queda la lástima entre ella y yo.

Siento que soy como el perro que huele el miedo, pero huelo la pena, hiede, huelo la lástima, veo que aparta la cara, como si apestara y mira a otro lado, para no ver que la persona a la que admiraba se cae de un pedestal que en realidad no existió jamás ya que sólo soy lo que soy.

Y ni yo me atrevo a decir frente al espejo lo que soy, ni en lo más oscuro de la noche entre mis sábanas que huelen a orines y fracaso, cobardía y dejadez.

No puedo hacer nada más que dejar que ella y su cauta previsión salgan de mi vida, por una vez seré algo, aunque sea una vez, y dejaré que siga su camino, que sea feliz como se merece, bastante mal lo pasó ya, que tenga éxito, lo merece.

Es la mujer madura que cualquier persona querría tener a su lado y ya que no tengo el valor de acompañarla cuando más falta le hago, cuando más me necesita, haré lo mejor por no hundirla con este hedor que veo que le produce tenerme lástima.


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©Victoria de la Fuente
Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia los
hechos  aquí relatados y los personajes son invención de la
autora