CARAS

Suelen decirnos que todo el mundo tiene doble cara, pero yo, con la ayuda del paso de los años, empiezo a pensar que no es así.

Según lo que cada uno viva en sus primeros años tendrá dos, tres o mil caras. Según lo que cada uno viva y cómo se lo tome irá desarrollando más caras, porque todos tenemos claro que ante ciertas cosas tú y yo no reaccionaremos de la misma forma.

Con el paso de los años he podido encontrarme con muchas personas, y cada una me ha dado una vivencia, algunas me han dado alegrías y otras pesares, placer o sufrimiento, enseñanzas y derrotas; después de años y la perspectiva que el tiempo supone he llegado a la conclusión de que las personas, en la mayoría de los casos, cambian según delante de quien estén y según el momento, pero sobre todo delante de quien estén.

Un hijo o una hija no se comportan igual delante de su madre que frente a una posible conquista. Una chica no da la misma imagen frente a su padre que frente a su profesor y menos cuando está con su noviete a los diecisiete, ni será la misma su actitud a los treinta y siete, siendo estas personas las mismas, que no serán las mismas ya.

Sin embargo yo soy la misma delante de todo el mundo, no cambio por nadie. Pero sí he cambiado desde ayer a hoy, del año pasado a hoy, de los diecisiete a hoy, aunque hay cosas que se mantienen fieles en mi esencia. Cambiamos por los daños no por los años.

Hay quien valora esto y hay a quien le resulta una condición deleznable y la critica. Y en mi caso sigo pensando lo mismo en ambos casos.

Hay quien prefiere ser como esas bolas que tienen mil espejos en las discotecas y según de qué color sea la luz les da nos reflejan una luz u otra, no sé si eso se llama ser inteligente, listos o cínicos, pero yo prefiero serme fiel a mí misma y ser siempre la misma, así no tengo que recordar cómo fui en algún momento delante de alguien haciendo un teatrillo y representando un papel o llevando una careta con una gomita en un pretendido carnaval, porque la vida ni es un teatro ni es una fiesta de disfraces.

Creo que si vas por la vida de esa manera antes o después se te olvida alguno de los papeles que has representados y quedas al descubierto, antes o después se te puede caer la gomita de la careta y tu disfraz queda sin efecto y te ves con la cara frente a todos y sin qué decir ante tantas mentiras y sin ninguna explicación que dar que te pueda salvar.


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©Victoria de la Fuente
Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia los
hechos  aquí relatados y los personajes son invención de la
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