SER MADRE

No todas las que han parido son madres.

No todas las madres parieron.

Lo siento.

Ser madre ya no es lo que era.

Parir no es sinónimo de maternidad.

Ser madre es un cargo que te ganas día a día.

Es un honor.

Es un título.

Es una orla que sólo algunas personas y grandes mujeres pueden ostentar.

Abrir las piernas dos veces, una para concebir, y otra para traer al mundo no es inherente sinónimo de madre.

No.

SER MADRE es algo más elevado.

¿Verdad?

Ser madre es preparar a una persona para el mañana, para el mundo.

Pero prepararlo de muchas maneras, al principio será enseñarle a comer, a beber, a eructar, cosas sencillas, cosas que se irán complicando a medida esa personita vaya creciendo y con ella o él crezcan sus necesidades y se amplíe su mundo.

Hay que prepararles y enseñarles para que sepan relacionarse, ser educados, sepan estar, sepan ser, sepan compartir, hay que acompañarles en el difícil trabajo de crecer.

Ser madre es renunciar a mil cosas.

Y aprender cada día con un ser maravilloso mil cosas más.

Sonreír aún estando triste para que tus niños no sepan lo que pasa.

Decir las cosas claras y que no molesten cuando algo no les gusta, pero hay que llevarles por el buen camino.

Apoyar aunque sepas que están haciendo una cagada.

Es esperar cuando salen por ahí de noche ya de más mayores con el corazón en la garganta y recibirles sonriendo preguntando si lo pasaron bien.

Es callar mientras discuten entre hermanos o con el padre, porque hay que darles la oportunidad para que crezcan y tengan su vida e integridad, su criterio y su lugar y aprendan a luchar por ello, estén o no equivocados.

Es tragar con esa independencia cuando la usan contigo.

Es aprender a saber estar cuando pasas a un segundo plano porque ellos pueden elegir su vida. Confiando en que su criterio es el adecuado cuando eligen a alguien con quien compartir la vida.

Es mentir, piadosamente, eso sí… para darles ilusión y sorpresas.

Es no dormir cuando están enfermos, cuando les crecen los dientes, cuando crecen ellos… es también dormir en su cama cuando tienen miedo o mimos.

Es reír con ellos cuando te cuentan con esa lengua de trapo qué han hecho en el colegio durante el día, su primera ilusión, un recreo, o una decepción. Y vivirlas como propias todas ellas.

Es dar el mil por cien de ti cada día sin esperar nada a cambio. Quizás una flor, una piedra o un dibujo.

Y entender lo que no comprendes, aceptándolo como válido sólo porque viene de ése ser especial que nunca crecerá para ti y que será tu debilidad siempre y la mejor expresión de ti. Tu hijo. Tu hija.

Esa persona que amas por encima de todo, de ti misma.

Esa es mi visión de la maternidad.

Ser madre no es necesariamente ser la madre coraje que lucha contra el mundo, hay otras formas de amar.

En ocasiones la forma más elevada de amor es salir de la vida de alguien.

Saber que no se puede hacer el todo y sin embargo hay quien sí puede y una retirada supone la mayor victoria en tu papel y en la vida.

Aunque nadie lo vaya a entender porque basta con que lo entienda tu corazón y lo acepte tu conciencia.

Feliz día mamás.


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©Victoria de la Fuente
Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia los
hechos  aquí relatados y los personajes son invención de la
autora