¿EN SERIO PAPÁ?
«¿En serio papá?Recuerdo aquel paseo por aquella Plaza justo antes de las navidades de mi noveno cumpleaños en el que mamá y tú me distéis la noticia de que os divorciabais.
En realidad era una cosa que se me escapa con esa edad.
Se me abrió un mundo nuevo, fines de semana contigo y peleas con mamá. Broncas entre vosotros. Y si es y diretes, corre ve y dile entre cada viaje.
Luego empezaste a salir con mujeres y yo sólo quería decirte que quería ser tú niña. Agradarte.
Y sin embargo reconozco que en las pocas ocasiones que nos recuerdo juntos a ti, a mí y a mamá, tú siempre decías que querías un niño.
Tu primera novia seria después de mamá era una ballena.
Y la segunda me odiaba, y fue con esa con la que elegiste casarte.
Después de veinticinco años de estafa de matrimonio en los que os he visto arrojaros a vuestros hijos como moneda de cambio me entero de que te has vuelto a pirar con todo y te has liado con una nueva novia.
¿En serio papá?
¿A tus setenta y pico años has estafado a tus cuatro hijos y te has liado con una tetona extranjera?
Ya apuntabas maneras cuando tu hermana enfermaba y de casualidad te encontrabas con tu cuñado por el barrio y al oír la noticia de sus labios sin inmutarte le preguntaste:

  • ¿Porqué no cambias a mi hermana que ya está vieja y enferma por una más joven y sana?

En ése momento perdiste la poca familia que te quedaba.
La que has creado se ha ido con la jovencita extranjera.
Conmigo no cuentes para nada.
Aunque tu segunda esposa no fuera santo de mi devoción era la madre de mis hermanos, eso es sagrado. Ellos son sagrados. Son mis hermanos.
A mí no me has respetado.
Vale.
Ellos tienen tu idea de mí. Esa que tú le has permitido inculcar a tu segunda esposa.
Pero… eran niños inocentes que no sabían qué se cocía en el mundo de los mayores.
¿Y ahora?
¿Qué imagen deben tener de ti?
La de un hombre que ha dilapidado una fortuna familiar de mil millones en una colombiana…
¿En serio papá?
Papá
Tío te queda grande esa palabra.
Eres un tipo.
Eres un individuo.
Eres un gilipollas.
Y muchos de mi generación estamos descubriendo que tenemos que superar que somos hijos de un capullo».
Esa era la carta que dejó la primera hija del otrora multimillonario José Nieto sobre la lápida del que fuera su padre al cumplirse el tercer aniversario de su muerte.
Había costado mucho repatriar su cadaver desde algún lugar recóndito de Latinoamérica donde se fue a vivir con la última persona de la que se había enamorado y con quien había gastado toda la fortuna familiar.
 
 


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©Victoria de la Fuente

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia los hechos aquí relatados y los personajes son invención de la autora