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MI AMIGO, MI HERMANO

Si alguien me preguntara “¿Oye tú dónde conociste a Rodrigo?” tendría que decirle que a mi amigo Rodrigo le conocía desde siempre, que estuvo ahí desde siempre que yo recordara.

Es (lees bien, “es” porque me niego a hablar de él en pasado aunque haya muerto, porque estas líneas son mi particular homenaje a los muchos momentos vividos con él) alguien que desde que lo conocí siempre estuvo a mi lado para todo.

Siempre estuvo más o menos cerca, más o menos visible, pero siempre para mí.

Siempre paciente, queriéndome a su modo.

Y eso era algo que yo sabía, se notaba por sus actitudes y sus acciones.

Rodrigo era mucho más, era a veces colega, a veces amigo, a veces hermano.

En mi memoria mil recuerdos se pelean por jugar hasta que llore por alguno de ellos que termine de romper el dique de mi corazón desbordando los párpados que contienen las lágrimas.

Tras mis retinas mil imágenes de vivencias en lugares donde lo pasamos genial con la cuadrilla.

Recuerdo las risas, las juergas, las miles de experiencias vividas (no sólo juergas, también trabajo y temas serios) y dentro de todo ello no recuerdo nada negativo.

Jamás hubo una palabra negativa entre él y yo.

Jamás hubo un feo entre nosotros.

Nunca tuvimos un rato malo.

Nunca hubo un mal rollo entre nosotros.

Rodrigo, te voy a echar de menos siempre porque eras mi amigo, de esos amigos que se escribe con mayúsculas.


Te recomiendo que leas cada post mientras escuchas la canción que elegí para acompañarlo.

Espero que ambos te gusten y la combinación aún más.

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©Victoria de la Fuente

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia los

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Fuente de la imagen Pixabay