A veces necesito gritar y gritar, gritar hasta mientras hablo o cuando canto, gritar al viento, gritar a mi Mar, a veces me desbordo, a veces siento la necesidad de escapar, y cuando mi paciencia está al límite quiero salir de mí misma como si fuera un animal que pierde la concha, cuándo pierdo el control y no puedo más
Deseo correr, correr hasta que me falte el aire sin parar, sin mirar atrás, no escuchar a nadie, ni siquiera a mi misma respirar, no conocer a nadie, no recordar ningún recuerdo, no sentir nada, seguir en modo ameba por el mundo, no querer nunca más, y nada de amar, no pensar en nada, y simplemente desconectar.
Quisiera ser capaz de dejar mi mente en blanco. 
Necesito paz, dejar que me invada, dormir y despertar fuera de este atrapamiento que siento. 
Pero no tengo concha. 
Y cada día más estoy aprendiendo a controlar eso de «perder el control«.
Y quizás la vida es esto de estar un poco atados, ligados a aquellos que amamos
Así que no me compensa perder la voz. 
Me compensa dar las gracias por todo aquello que aprendo día a día, porque si perdí el tiempo no perderé la lección
Humo – Pau Donés