LLORAR

Había visto tantas cosas, sucesos y personas injustas en su vida que creía no tener una sola lágrima más que derramar. Cuantificaba los seres porque lo material le era ya imposible cuantificarlo.
Había perdido tantas personas que había llenado océanos con aquellos sentimientos hechos líquido.
Había amado tanto, tanto, tanto… que se había perdido a sí misma y cada vez se había vuelto a encontrar para volver a amar y siempre para llegar a darse cuenta que todo eran quimeras.
Todas las lágrimas que había llorado habían formado ríos que entrelazaban las traiciones de aquellos que ella menos esperaba.
Y en algún momento, en algún lugar se vio en un reflejo sin reconocerse y hablándose en voz baja se dijo que no volvería a llorar.
Por nada.
Por nadie.
Nunca.
Se dijo a sí misma que sería la persona más fuerte sobre el planeta, la más fuerte de todos los tiempos.
Se dijo que se volvería a reconocer en algún otro reflejo, en algún otro momento, en algún otro lugar, y al cabo de un tiempo llegó un serecillo inmundo, tan miserable como ignorante que no hacía otra cosa que despreciar su valentía, su dolor, su pasado, y aquel reflejo que la movilizó, no entendiendo por lo que ella había pasado.
Pero ¿qué puede entender la ignorancia? Y más cuando va de la mano de la soberbia
La respuesta es clara.
Nada.
Por más que intentó mostrar las huellas que dejan ciertas circunstancias de un pasado en el alma de donde no hay no se podía intentar sacar.
Jamás podríamos hacer entender a un niño que sabe las cuatro operaciones matemáticas básicas cómo funciona la física cuántica si apenas está vislumbrando la complejidad de la numérica.
Pues con la vida, el amor, el dolor, la empatía, el pasado… funciona igual que con el proceso en las matemáticas, algunas personas avanzan, otras… sencillamente no.
Sus lagrimas todo lo habían limpiado.
Al final su rostro, como su corazón, había quedado impoluto porque ella siempre cumplía sus promesas y nada del pasado se veía en ella pues lo importante es ser uno mismo.
El pasado es solamente un poco de humo, que se aleja baladí.
Y por ello daba las gracias.

 

 


Te recomiendo que leas cada post mientras escuchas la canción que elegí para acompañarlo.
Espero que ambos te gusten y la combinación aún más.
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©Victoria de la Fuente
Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia los hechos  aquí relatados y los personajes son invención de la autora

Fuente de la imagen Pixabay