ME PREGUNTO CUANDO COMENZÓ EL FINAL

Mirando atrás me pregunto cuando se rasgó la urdimbre de los hilos que nos unían, porque eran muchos los hilos que formaban aquella tela fuerte, tupida que entrelazaba nuestras noches y unía nuestros días.

Poco a poco fuiste cortando hilo tras hilo debilitando la fortaleza de aquella tela que yo creía maravillosa.

Nuestra tela tenía hebras que iban de mí a ti y de ti a mí, que no es lo mismo, no sólo eran bidireccionales, eran mucho más, eran nexos de unión que nos hacían más fuertes cuando nos tapábamos para contarnos el día debajo de ella.

Era una capa de invisibilidad ante ciertos problemas y según qué personas bajo la cual nos refugiábamos cuando nos veíamos mal para hacernos mas fuertes juntos ante las adversidades.

Era un tejido mágico en el más amplio sentido de la palabra, tenía la magia de los días que le habíamos conferido con confidencias, veracidad, pasos dados en una única dirección hacia un proyecto común, nosotros, y ese tejido podíamos usarlo a nuestro antojo, si sentíamos frío podíamos transformarlo en manta, si hacía sol podíamos hacer de él una sombrilla, bajo la lluvia se convertía en un paraguas multicolor que hacía que hubiera un arcoiris para nosotros, si había ganas con sólo pensarlo nuestro tejido se trasmutaba en la más fina lencería dispuesto a elevar la libido a niveles estratosféricos, era un lienzo sobre el que se apoyaban los bocetos de nuestro hogar desde los cimientos al tejado.

Pero en algún momento decidiste borrar todos los poderes mágicos que le habíamos ido dando a nuestro fantástico y asombroso tejido. Cada color era un poder, un logro que habíamos ido conseguido y tú te lo estabas cargando todo.

Te las apañaste para ir cortando hilo tras hilo, hebra tras hebra, unas veces me daba cuenta de la pérdida pero otras veces no sentía cómo se debilitaba y cada corte que ibas dando éramos menos tú y yo.

Menos fuertes y más vulnerables.

Menos uno y más dos.

Menos unión y más divergencias.

Menos compañeros de vida y más compañeros de piso.

Hasta que en algún momento la tensión que soportaba la tela dejó caer tanta magia rota al fondo del pozo de tus mentiras y trucos, y todo se me cayó encima por su propio peso.

La tela pasó a ser un fino tul fino y transparente, como el que usan las novias para ver a través de los velos al novio, por el que pude verte con la claridad de un nuevo amanecer, sin tus artimañas de pretendido actor que quiso hacer de nuestra vida una barata telenovela.

Creo que me va a costar un tiempo recuperar la fe en las personas pero las que tenemos un buen fondo al final volvemos a nuestro ser natural, algo así como un río al que han intentado desviar de su curso natural con una explosión controlada, aunque lo tuyo más que controlado fuera enmascarado, pero el río al final vuelve a su cauce, porque es fuerte, porque es contundente y coherente y sobre todo sabe dónde va, sabe de dónde viene y a qué lugar no regresará.


 

Voy pasando páginas

©Victoria de la Fuente

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

los  hechos  aquí relatados y los personajes

son invención de la  autora

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Fuente de la imagen Pixabay