DEJATE DE CUENTOS

Si un hombre no te llama, es porque no quiere, simplemente.

Si un hombre no te manda mensajes, es porque no quiere saber sobre ti, sobre tu día.

Si no te invita a salir, es porque no quiere verte.

Claro, que ¡también son cosas que puedes hacer tú guapa! por lanzar el sedal una vez o dos, no pasa nada, pero sin arrastrarse cuando ves que del otro lado no hay respuestas o las que hay son todo lo contrario a lo deseado, porque en este mundo todo tiene que ser bilateral.

Si te trata como si fueras un trapo, es porque le importas poco o nada.

Si un hombre quiere dormir abrazado a ti dormirá, pero si quiere que el mayor de los mares, el mar angosto, se haga entre los dos a la hora de dormir, se hará. No existirá entonces eso que se llama «el subconsciente inconsciente» que le traicione para amarrarse a ti dormido y agarrarte las caderas, no, se quedará en su lado del colchón sin traicionar al borde, no sea que le extrañe, se fundirán el borde del colchón y él como si fueran uno para darte todos los celos del mundo. ¡Pues claro que sí chata! Y que viva el mar angosto.

Si te traiciona, es porque no le gustas bastante. Ya no hablemos de querer y mucho menos de amar.

Las relaciones deben tener pilares en los que basarse, amistad, lealtad, confianza, respeto, fidelidad, y tantos pilares como cada quien desee establecer de forma consensuada para ser observadas por ambas partes, no de boquilla para hacer luego lo que a uno le dé la gana porque en una discusión se partieron peras y se impuso la infidelidad por una de las partes.

Si te impone condiciones es porque no te quiere libre. Y nadie nació para ser otra cosa que no fuera libre junto a quien le amara de forma real. Si tienes que pedir permiso para hacer las cosas es que no eres libre como lo eras antes de empezar esa relación y es un buen momento para replantearte si te compensa la relación.

Si te deja ir es porque no quiere estar contigo. Así que quizá sea el momento para que aprendas a valorarte y te vayas donde sí seas valorada.

Cuando escuches frases como:

«Es que no estoy listo, es que tú eres la mujer de mi vida pero es que ahora no es el momento, es que no sé, es que tengo que organizar mi vida, es que no eres tú soy yo, es una amiga, es que tú no pintas nada ahí…», es que sí pero no, es que, es que, es que… ¿Es qué? ¡¡¡Es que no quiere!!!

Las relaciones no son a medias, o son o no son, piensa en un abuelo que fuera medio abuelo, o una madre medio madre, pues no aceptes ser la medio nada o medio algo de nadie.

Vivimos en una espiral en la que compadecemos a los hombres como si fueran eternos niños a los que compadecer y siguiéndoles su juego de confusión y victimización porque “pobrecito, él que me ama pero yo no le entiendo”.

Tenemos que dejar una cosa clara: Cuando un hombre quiere estar con una mujer, ¡Está! Así de fácil.

Aunque estés lejos. Los kilómetros no suponen distancia cuando el amor es de verdad, siempre que esa situación tenga una fecha de caducidad .

Aunque se interponga la familia o la pareja de uno de los dos (habrá que contemplar todas las posibilidades), una mala situación económica o un/a ex pareja entrometido/a que no cesa.

Porque un hombre medianamente inteligente sabrá dónde está el futuro y dónde está su almohada.

Si un hombre quiere se queda a tu lado y defiende lo que ama sin enredos, sin mentiras, sin excusas, sin esconderse detrás de nadie, sacando pecho orgulloso de aquello que ama.

Serás su buque insignia.

Serás su mejor estandarte, el que representa su casa, su hogar y sus valores.

Cuando un hombre se derrite por ti, puede que le de miedo, claro que sí, pero lo enfrenta porque no va a arriesgarse a perderte.

Cuando un hombre se derrite por ti derretido es capaz de superar todos sus miedos y afrontar cada día, haga sol o se tope con la peor de las tormentas.

Deja de ser tan indolente, buscando la justificación para cada rechazo, cada desplante y cada excusa. Ponte TÚ en un primer lugar.

Porque si él de verdad te amara es ahí, en primer plano donde te pondría, por delante del mundo.

No necesitas a alguien que no sabe lo que quiere, que no ve lo mucho que vales, que no ve todo lo que puedes aportar a su vida. O todo lo que haces por él.

Por favor, no quieras porque no lo necesitas intranquilidad, dudas, humillaciones y desprecios envueltos en explicaciones sin sentido.

Tú mereces, MERECES un hombre que sepa qué tiene al frente, que te valore y se esfuerce cada día por ti.

Deja ya de comerte la cabeza por algo que probablemente no va a ser tan bueno como tú piensas y date la oportunidad de recibir todo lo que mereces con un hombre que sí te quiera. O mejor, que sí te ame.

RECUERDA: No existe hombre asustado o confuso. Tampoco existe hombre trágicamente afectado por el pasado, ni hombre necesitado de ayuda. Los hombres se dividen solamente en dos categorías: los que te quieren y los que no.

¡Lo demás es una excusa!

O en otras dos categorías: Los valientes y los cobardes.
Pero eso ya no es una excusa, es… otra cosa.


Voy pasando páginas

©Victoria de la Fuente

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

los  hechos  aquí relatados y los personajes

son invención de la  autora

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Fuente de la imagen Pixabay