UNA HUIDA HACIA DELANTE

Nunca te diste cuenta de cómo sudaban mis manos cuando las cogías entre las tuyas.

Solía sonrojarme cuando creía que me pillabas mirándote.

¡Y cómo te gustaba sonrojarme con tus zalamerías! Te encantaba la sensación de verme con la cara roja como una chiquilla que oye un piropo del chico que le gusta del instituto.

Quizás notabas mi ansiedad cuando te acercabas porque temblaba como las hojas bajo la zozobra del viento del norte cuando llega el otoño.

Y no sé si percibías lo que me pasaba con tu sonrisa. Uffff. Y frente a tu mirada me quedaba desarmada porque me desnudabas, pero no me quitabas la ropa sino que me desnudabas el alma con esos ojos tuyos que tenían la extraña facultad de saber qué pensaba un segundo antes de pensarlo yo.

Aún recuerdo el tacto de tus grandes manos que siempre sabían qué hacer y dónde.

Pero todo esto es algo que no te contaré nunca, jamás.

Nunca jamás lo sabrás… porque si te olvido o te quiero, si te extraño o te amo, será cosa mía y sólo mía, será algo que haré en silencio… y mi amor será algo que jamás percibirás de nuevo.

En algún momento corrompiste la pureza de los sentimientos que sostenían nuestra esencia y tuve que huir.

No tengo ni idea de cómo diseñé el camino de esta huida, cómo los he llevado a cabo, cómo he mantenido la cabeza fría para lograr todo lo que he llegado a hacer, pero aquí estoy.

Algunas huidas hacia delante salen bien, otras no y yo me cuidaré de que esta me salga bien porque todo lo bueno que teníamos lo trasmutaste en malo, y lo malo en peor, y lo peor en pútrido.

Y he aprendido la lección y todo camino si fue de ida puede hacerse de vuelta y lo que mataste y convertiste en putrefacción lo puedo revivir y que pase de malo a bueno y de bueno a mejor y de ahí a excepcional. Aunque será mejor que sea sin ti, porque me basto sola.

Y como haré ese camino de vuelta con la lección aprendida no volveré a cometer los mismos errores y será genial, mucho mejor que antes y que siempre.

No es que no te vaya a extrañar, es que extrañaré y mucho a la chica feliz que era a tu lado, la que creía que todo era posible con el amor de mi parte, pero he aprendido que para amar a otros tengo que amarme a mí primero.

Y para que una huida hacia delante sea efectiva hay que dejar ciertas cosas de lado,  una es el miedo, y muchas otras que yo llevaba en la mochila, y otras son algunas personas que indudablemente no me aportaban nada positivo.

El hecho de que continúes buscándome indica que tu paupérrima vida sigue incompleta sin mí y no avanzas, mientras que yo aunque creas que te extraño en realidad extraño la felicidad que sentía contigo y podré volver a sentir en cualquier otro lugar, con cualquier otra persona, alguien mejor que tú, lo cual es tremendamente fácil.


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©Victoria de la Fuente

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

los  hechos  aquí relatados y los personajes

son invención de la  autora

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Fuente de la imagen Pixabay