INVITADOS Y ANFITRIONES

Los invitados son esas personas que ansías ver porque los quieres, los amas, los extrañas o sólo tú sabes el motivo, aunque ni siquiera los conozcas y sin embargo los deseas a tu lado por unos días.

El caso es que ahí llegan, puede que llamen a tu puerta, puede que los recojas en algún lugar, o puede que hayáis acordado quedar en algún lugar intermedio.

El caso es que todos, absolutamente todos los invitados tienen una cosa en común, te sacan de quicio, pueden tardar unos minutos o unos días dependiendo de cuánto los conoces y del tiempo que se queden, del tipo de relación que os una y de cuanto os queráis, pero que te saquen de quicio es inevitable.

Cada uno tenemos nuestras manías en nuestros hogares, son formas de proceder que debemos abandonar cuando estamos de visita y a la vez cuando tenemos visitas.

Normalmente se trata de normas de educación básica, normas de convivencia que ayudan a que cuando se cohabita con más gente nos llevemos bien, normas que regulen las situaciones sobretodo cuando uno se cree con derechos ya que es su casa y se siente ¡ahora sí! “agredido” al no observarse unas normas básicas pues empiezan los lógicos roces.

Te haré un breve listado, no por escatología, no, no pienses eso, son cosas que bien he vivido, bien me han contado: Cosas como pedos, eructos, dejar el retrete sucio, puertas abiertas o cerradas, normas previas que por estúpidas que nos parezcan como invitados alguna base deben tener, hacerse el sordo, no respetar horarios, cambiar el canal de la tv sin preguntar, interrumpir conversaciones ajenas, interferir en relaciones, ir con cuentos sobre lo que sucede en el hogar que a uno lo tienen de invitado…

Desoír constantemente avisos más o menos educados sobre el normal discurrir del orden en ese hogar puede hacer que esa relación se tambalee. Quiero hacer especial hincapié sobre lo que para uno es un aviso, para otro pasa desapercibido, me explico, que después de una situación crítica alguien deje de hablarte durante meses significa que es UN AVISO. Si vuelve a hablarte es que te está dando una oportunidad para que te disculpes, si no la cazas al vuelo es que eres muy corto, torpe o no te importa.

Es de cajón que esas cosas crearán un mal estar entre los invitados y los anfitriones.

Esta situación puede alargarse tanto como para que un grano de mostaza, que decían que era la semilla más pequeña y ahora sé que no es verdad, se convierta en una bola tan grande como las que provocan aludes en las montañas nevadas del norte. O quizá el alud no llegue y simplemente la situación quede congelada.

Quizás has vivido alguna situación parecida, incluso más de una vez. Y si has tenido el infortunio de vivirlo con la misma persona que era la anfitriona siempre quizá  el problema no está en el mundo, sino en la visión de esa persona del mundo, pero bien sabemos que algunas personas no van a cambiar.

Hay miles de ejemplos que seguramente tienes en mente, o quizás en la experiencia, las formas de caminar por la casa, cerrar las puertas, usar el baño, recoger la mesa, el volumen de la voz a ciertas horas, o cosas que se salen del patrón de la convivencia normal entre personas.

Cuando nos invitan a casa de alguien nos aseguramos de quedarnos el tiempo adecuado, no importunando el buen discurrir del hogar de tu anfitrión.

Y sobre todo hemos de ser conscientes que lo que podríamos llamar “violación” de algunas de esas normas tanto como las de educación básicas como las no escritas, esas que son tácitas de las que aprendemos a base de relacionarnos con los demás, nos puede llevar a perder esas amistades o relaciones por una visita a un hogar en el que no nos hemos sabido comportar como el invitado o el anfitrión modélico.

Así que por ambas partes abre los ojos y las orejas y aprende a comportarte cuando eres visitante en casa ajena observa cómo se hacen las cosas.

Y cuando eres anfitrión entiende que el mundo no es como se hacen las cosas en tu casa, es más amplio y no seas cerradito de mente, que eso se llama ser paleto. Y muchas cosas más que no voy a calificar para que no me cierren este mi lugar de expresión…


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©Victoria de la Fuente

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

los  hechos  aquí relatados y los personajes

son invención de la  autora

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Fuente de la imagen Pixabay