PERDÍ Y ENCONTRÉ

Me perdí y me encontré para sanar de personas que eran tóxicas.

Lo perdí todo.

Perdí gente que amaba.

Perdí la verdad y encontré mentiras, perdí la vergüenza, perdí incluso la fe.

Juré y mentí hasta que supe que lo más valioso y lo más valiente es decir siempre la verdad por más que duela oírla o decirla.

Pedí perdón.

También perdoné.

A la persona más importante que perdoné fue a mí por increíble que pueda parecer.

Perdoné cada minuto y acción que me alejó de mis objetivos y seres amados.

Me rompí y me rompieron.

Estuve agotada, extenuada, tanto que me creí muerta y lo peor es que estaba muerta en vida.

Agotamiento físico, mental, psicológico, social… haciendo de mí alguien poco tratable.

A las puertas de la rendición me dije a mí misma que contra todos los que me dijeron que no podría ser yo, ¡YO! Sí podría.

Y cómo si de un guión de una película se tratara mi vida dio un giro y cuando menos me lo esperaba la vida me dio una buena sorpresa y una oportunidad.

Yo que tanto lloré hoy no tengo más que motivación para superarme.

Tengo mil sonrisas por cada decepción del pasado que me tatuó el cuerpo de cicatrices que hoy me hacen la mujer valiente que tengo en el reflejo cuando me miro en el espejo aunque no me reconozco por el paso del tiempo. La mujer que veo enfrente me mira con ojos tristes y habla conmigo en mudo diálogo como si fuéramos una dualidad, marea alta, marea baja, el lado oscuro de la luna y la cara que todos ven pero la que ya no reconozco.

Tengo un millón de razones para continuar por cada mala situación que en los días pasados no me dejaba avanzar.


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©Victoria de la Fuente

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

los  hechos  aquí relatados y los personajes

son invención de la  autora

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Fuente de la imagen Pixabay