DESDIBUJANDOME

Mi corazón al verse roto fue más silencioso que el más fino de los linos que no causa ningún ruido, creí que me despediría de la vida porque tú eras el objeto precioso que atesoraba en mi vida, eras lo que yo amaba más.
Sin embargo decidí irme en silencio y dejar sólo silencio al desaparecer.
Dejarte únicamente incertidumbre porque no sólo ya no es lo que era, sino que además jamás sabrás lo que iba a ser.

Y sin embargo al paso del tiempo he de reconocer que no he muerto, nada más lejos de la realidad.

Muchas veces había oído eso de «nadie muere de amor» y qué cierto es.

No solamente no me morí de amor sino que fui despertando ante la falta de ti, fui renaciendo a mi previa esencia, volví a recuperar algunas cosas anteriores a ti.

Era comparable a un estado de gripe en el que a medida que te vas recuperando vas dándote cuenta de cómo huelen las flores, vas redescubriendo qué bonito es el otoño y los colores en la primavera, qué genial es tener amigos y amigas y que no todo el mundo tiene deseos sexuales hacia mí, que la gente es sencilla y eso es precioso.

Que tus celos, infundados siempre,

Según te abandona la fiebre de la gripe tu cuerpo ves que te puedes mover mejor, tu cuerpo responde mejor ante la ausencia del dolor que te laceraba los músculos,  y así me iba pasando a mí con tu ausencia en contra de mis previsiones, cuanto más se desdibujaba tu imagen en mi memoria menos me dolía tu marcha, tus desprecios, tus humillaciones, vi como poco a poco la carne, el corazón y el alma fueron sanando, todo lo que fuiste rompiendo, todo aquello que tiraste y esas pequeñas cosas que hicieron que en algún momento aquellas diminutas fracturas que ibas rasgando en la trama de un mantel o una manta, aún no lo tengo claro, en el que hubiéramos ido tejiendo hilos todo este tiempo cuando comíamos y dormíamos juntos tantas veces al día, tantos días, hilos entramados al reír, al dormir, al salir, entrar, hasta que todo se enrareció y decidí que todo lo que merecías era la nada.

El primer paso no me sacó de ti.

Pero me llevó un poco más cerca de un futuro mejor.

Un poco más lejos de tus historias y formas.

El segundo paso tampoco me sacó de ti.

Pero me acercó mucho a mis sueños.

Y me llevó volando lejos de tus mentiras y aquellas cosas que hacías.

Con el paso del tiempo voy sintiéndome más a mí misma y y menos tuya, más segura y menos poseída, más tranquila aunque no dejo de estar pendiente.

Ahora soy yo quien se desdibuja para ti porque no sabes de mí y eso te desespera, tú que eras todo control.


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©Victoria de la Fuente

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

los  hechos  aquí relatados y los personajes

son invención de la  autora

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Fuente de la imagen Pixabay