NO ME DEJAS OTRA ALTERNATIVA

Podría haberte dicho que hablaras de mi vida cuando la tuya sea un ejemplo, pero entonces habría descubierto por quién sé todas las mierdas que te han pasado en tu asquerosa vida.

Y vaya colección de porquerías que atesoras chata.

Cuando seas tú un ejemplo te darás cuenta de que no necesitabas hablar de mí ni de nadie… ¿Pero qué digo? “Darte cuenta” y “tú” en la misma frase ¡resultan incompatibles!

Eres una persona que se cree en posesión de la razón y desde que posaste la mirada sobre mí ya decidiste que no era digna de nada para ti y los tuyos. Era mejor usar cualquier treta para lograr mi renuncia o ¡aun más! Confabulaciones a tres bandas que consiguieran que yo quedara mal…

Daba igual lo que pudiera hacer y lo mucho que me esforzara, daba igual que fuera tal o cual porque tú aún sin conocerme ya habías hecho tú juicio previo porque estás llena de prejuicios.

Demostraste lo ignorante que eres hablando de lo que no sabías y no quisiste conocerme.

Y no me dejas otra alternativa que no sea demostrarte que la inteligencia siempre gana callando ante la provocación de la rabia que siente la persona que pierde ante otra superior.

Podría haber pasado por el trance de intentar explicarte cómo lo estoy pasando y cómo ha sido llegar al punto en el que estoy pero de verdad creo que tienes las miras tan estrechas que tan pronto como te lo contase lo desvirtuarías todo y lo contarías al primero que prestara oído del revés sin pies ni cabeza.

Muy a tu estilo, ¿verdad?

Tal como te llevo viendo hacer todo este tiempo. No me lo puedes negar.

Qué lástima me da verte hacer cosas así con gente que te quiere y vas perdiendo por ese comportamiento.

Pero no te molestes en tretas y confabulaciones, no me mandes a tu raro secuaz ni a la tonta sin terminar, no es necesario que yo misma me rehuso a estar contigo en esa partida porque tu juego es absurdo para mí. Tengo mis propias prioridades y es que hay otros planos vitales. ¡Oh, sorpresa!

Te dejo el tablero y los peones. Y la partida que la verdad es que no me importa una mierda.

El premio es todo tuyo, que vaya si es gordo, y si no te importa yo me voy a dedicar a lo mío y te rogaría que no te metas en mi terreno, que no soy ahora, a estas alturas muy de compartir.

Al menos no en estas lides, señora.

Y te llamo así para marcarte una buena distancia.

Juega.

Juega.

Juega.

Juega con tu vida que estás en tu derecho y deja que yo haga lo propio con MI VIDA.


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©Victoria de la Fuente

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

los  hechos  aquí relatados y los personajes

son invención de la  autora

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Fuente de la imagen Pixabay