SILENCIO

No soportaba el silencio, lo detestaba, no lo toleraba.

La televisión estaba siempre puesta y sino era la radio.

Despierta. Mientras dormía. Mientras cocinaba. Mientras se duchaba o si se daba un largo baño.

Tenía la imperiosa necesidad de tener algún tipo de ruido en casa, la radio, daba igual el dial, la televisión, no importaba el canal, le daba igual música, anuncios, noticias, programas del corazón, debates, magacines, el caso era que no tuviera en casa la sensación que le producía el vacío de entrar y estar a solas con aquel silencio devastador que tanto le asustaba y arrasaba su alma y dejaba patente su soledad cuando había sido tan rica en momentos felices.Daba igual que estuviera durmiendo, estudiando, leyendo, hablando por teléfono, acompañada de personas, y por supuesto, daba igual lo que estuviera haciendo con esas personas, daba igual que estuviera sola y la casa se le estuviera cayendo encima.

Desde que aquella terrible llamada parase su vida dejándola parada ella no soportaba el silencio.

Pero no imaginaba que él pudiera haber recogido a sus hijos en el colegio y hubiera sufrido un colapso a ciento veinte kilometros por hora en una autopista habiendo fallecido los tres como resultado del choque con un muro que separaba una incorporación.

La noche anterior se había quejado de un dolor en el pecho, algo de mareo, pero lo habían asociado al vino de la cena y a la emoción de la celebración del cumpleaños del pequeño Rubén, pero ¿Quién podía imaginar que un dolor y un mareo iban a tener semejante desenlace?

El vacío que representaba su vida al entrar en aquella casa viéndose recorrer las habitaciones, sola, vacías, con eco, el eco de sus alegres voces entre sus pasos, sus peleas que tanto extrañaba ahora, sus chanzas, le resultaba insoportable.

Nunca había pensado en la muerte, en cómo sería su muerte, ni se lo había planteado.

Pero vivir la muerte de su marido y la de sus hijos era la muerte en la vida.

Y el silencio era su máximo exponente, por eso intentaba aliviarlo con la batería de repelentes que tenía a su alcance, no discriminaba si era bueno o malo, no combatía mosquitos a cañonazos, combatía elefantes con palillos, cañones, recortadas, cosquillas, balas, y con lo que fuera para que sus fantasmas no la mataran de pena, porque era la tristeza más absoluta la que la tenía empapada desde dentro hacia fuera.

Durante un tiempo esto fue así, hasta que el dolor le impulsó a aferrarse a los muchos videos familiares que habían grabado, pero aquello era aún más doloroso si cabía.

Entonces llegó al punto opuesto, se hizo amante del silencio porque toda palabra le parecía dolorosa para su dolorido corazón, su revuelta alma no encontraba paz más allá del silencio.

Depeche Mode – Enjoy de Silence

 https://www.youtube.com/watch?v=wfXZDZJR0Wo


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©Victoria de la Fuente

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

los  hechos  aquí relatados y los personajes

son invención de la  autora

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Fuente de la imagen Pixabay