PLANES

En este mundo hay siempre dos tipos de personas

Las guapas y las feas. Las listas y las tontas. Las altas y las bajas. Las ricas y las pobres. Las amables y las bordes. Las educadas y las groseras.

Y así se pueden clasificar y etiquetar en un largo rosario de adjetivos.

Pero personalmente no me gustan las etiquetas, sin embargo, como proyecto de escritora adoro los adjetivos. Me ayudan a decorar las cosas que te quiero contar y que te las imagines mejor.

¿A quién le gusta que le llamen bajito, gordo, panzón, calvo o bracitorto? Si fuera chico a mí no me gustaría, por muy inteligente que fuera y mucho dinero que tuviera en el banco. Aunque el dinero todos sabemos que no lo es todo a mí también me consolaría mucho llorar por algo en un Ferrari y con una cuenta bancaria de tres libretas para que entraran todos los ceros, ¿o no?

Y si siendo chica no me gustaría estar en el grupo de las criticadas por la ropa, los dientes, el físico, etcétera. Pero no te voy a mentir, llevo siendo criticada toda la vida por millones de cosas, unas más justificadas que otras, pero no consiento ninguna crítica.

Lo que los demás piensan de mí no es mi problema ya que me juzgan bajo sus prejuicios y no me supone perjuicio.

Todos hemos pasado en el colegio, los niños, con su inocencia y falta de prejuicios, son a veces los más crueles otras veces son los más empáticos.

Ahora bien, con la visión que me dan los años y la evolución de la sociedad tengo que decir que para mí las personas se dividen en dos grupos, hay más, pero veo estos dos hoy.

  • Los que luchan por lo que desean.
  • Los que contemplan.

Durante un tiempo por distintos motivos he sido de los que contemplaban.

Pero hubo un clic en mi vida que me hizo pensar y otro que me ha hecho moverme y salir de mi pretendida zona de confort y digo pretendida porque al final me he dado cuenta de que esa zona es confortable a corto plazo, pero no lo es ni a medio ni a largo plazo.

Y hay que tener una mirada al horizonte, no al suelo ni a la esquina.

Quiero ser una persona, dentro de mis posibilidades y de mi edad, que soy bastante consciente de mis limitaciones y no soy ninguna idiota, de las que se levanta pasiones, pero no te equivoques porque no hablo de pasiones de las de baboseo, sino de las que mueven mundos, del saber, del conocimiento, del ser, que quiero ser una persona que se cuida por dentro y por fuera.

No quiero ser una maruja que está viendo pasar su vida sentada en el sofá mientras le crece el trasero, y por eso empecé de nuevo a estudiar.

No quiero dejar de avanzar hacia el futuro. Siendo precisamente parte del futuro, ayudando a liderarlo y construirlo incluso, porque sé que yo puedo, que tengo capacidad para ello.

Voy a empezar a cuidar la alimentación y el deporte, algo que siempre hice y últimamente había dejado de lado.

No recuerdo quién dijo esa frase, pero es hoy más que nunca un aliciente para que me ponga con mis planes.

Escribir, cambiar mis hábitos alimenticios, volver a coger la bici, correr otra vez, patinar de nuevo, retomar el yoga, ser feliz en pareja y terminar mi carrera. Tengo muchos más, la lista es tan larga como la de un niño a finales de año que escribe una carta sin saber que los regalos los trae quien los trae… pero tampoco voy a aburrirte con detalles, supongo que en estos ya estaremos muy sintonizados.







 
THE BLACK KEYS – I got mine

NOTA:

Escribí esto hace tiempo, pero no lo había publicado y lo he rescatado hoy adaptándolo a lo que ha pasado en este tiempo en mi mente y en mi mundo. Estoy muy agradecida por lo que va pasando, por lo que voy creciendo internamente y evolucionando, por lo que las personas que van llegando a mi vida me aportan. Gracias.


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©Victoria de la Fuente

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

los  hechos  aquí relatados y los personajes

son invención de la  autora

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Fuente de la imagen Pixabay