COLECCIONISTA

A Mario no le importó que su mujer quisiera un pequeño espacio en la casa nueva sólo para ella cuando se mudaron por su trabajo, ella no tuvo otro remedio que aceptar a regañadientes el traslado a Gijón que le ofrecían en la Comandancia de Madrid.

Susana había tenido que pagar un alto precio por aquel traslado pues no le habían concedido un traslado en su empresa y finalmente tuvo que conformarse con una escedencia, siendo una mujer muy activa, resolutiva y pro activa aquello la mantuvo enfadada durante meses, porque él no era capaz de renunciar al traslado, sin embargo, su profundo amor por el mar y las mismas características que la definían fueron lo que la hicieron arrancar en la nueva ciudad.

Enseguida encontró en qué ocuparse, tenían bastante dinero ahorrado y no tener hijos también le permitía llevar una vida más libre y desahogada.

Empezó por apuntarse al gimnasio, a unas clases de yoga, bailes de salón, y algunas personas empezaron a formar parte del día a día.

Mientras tanto su marido se ausentaba con mucha frecuencia y no participaba en la marcha habitual de la casa; lo cual era normal habiéndose incorporado a un nuevo puesto de trabajo y a con un ascenso.

Además en el nuevo puesto se requería una implicación mayor por parte del recién llegado y su marido viajaba muchos días al mes.

En menos de un año se volvieron un par de desconocidos, él era un adicto al trabajo y ella estaba perfectamente adaptada a la nueva ciudad, con un nutrido grupo de amigos con los que salir cuando quisiera.

Cuando se veían ya no era como antes, las ganas les habían abandonado porque él aprovechaba los viajes de trabajo para retomar la vieja afición a las chicas de compañía y ella lo veía en los extractos bancarios y ella salía con hombres de una red social de ligues.

Mantenían un fino equilibrio entre el mundo del matrimonio y la infidelidad.

Ella coleccionaba pequeños trofeos de cada encuentro que no repetía de cada infidelidad.

Pero siendo él policía terminó por atar cabos y arrepentido porque sabía bien que la mecha de aquel comportamiento la había prendido él, decidió hacer una parada en el trabajo y solicitar unas vacaciones románticas para llevarse a su mujer a un crucero.

Sin embargo la llevó a ver a un compañero de cuando hacía el servicio militar.

Los billetes los había pagado y ella lo había visto en la cuenta, tenía alguna esperanza pero se había prometido al verlo que no tiraría cada trofeo que guardaba de cada día que le había sido infiel hasta que aquel vago intento por recuperarla no fuera algo real y no uno más en la larga lista de fracasados intentos que ni siquiera terminaba.

Sin embargo, cuando aquel día antes del puente en lugar de encaminarse al puerto para embarcar, vio que él callado y más ella, conducía al interior y horas después le presentó a su compañero, incrédula se prometió que aquella colección no pararía de crecer.

Fue uno de los peores días desde que le conocía, aquel tío que decía ser su amigo resultó ser un inconsciente, un ser vulgar, alguien que no tuvo en cuenta que ella estaba allí y contó todo tipo de intimidades que su marido y él habían compartido años atrás y ahora ya también sabía ella. Un buen amigo si te respeta no cuenta cosas que te puedan comprometer delante de tu esposa.

Nunca volvió a acostarse con su marido, Mario no supo qué hizo mal, cuál fue el detonante o el detalle que le sentó tan mal. Por mucho poder que le diera su puesto de trabajo tras aquel puesto habitaba un alma cobarde que se escondía entre viajes, burocracia y montañas de interminables informes y declaraciones.

Jamás hubo una mala respuesta, ni una mala reacción, siempre reinó el respeto y la doble vida.

Susana siguió con sus clases, en algún momento encontró un buen puesto de trabajo y su colección que era cada vez mayor necesitó un bonito espacio para que fuera expuesta en el magnífico salón de la casa que nadie usaba porque aquel no era un hogar.

MALÚ – Aprendiz


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©Victoria de la Fuente

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

los  hechos  aquí relatados y los personajes

son invención de la  autora

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Fuente de la imagen Pixabay