EL ÚLTIMO VUELO

He tenido un sueño, yo era la que pilotaba una avioneta blanca, de esas que veía en las películas cuando era pequeña, iba volando sobre la playa.

Era una playa muy larga, de aguas azules verdosas, como una turquesa, era un agua que te invitaba a bañarte, a mecerte con sus olas.

El día estaba soleado, y el color del cielo se fundía con el del mar al final de donde yo podía ver, el horizonte.

Volaba muy rápido, lo sabía por cómo se movía mi pelo, mis pensamientos iban muy rápido también.

La avioneta subía alto haciendo todo tipo de acrobacias cuando, en una pirueta, pude atisbar un banco de peces plateados, bajo la superficie del agua , tan hermosos, lo veo todo tan nítido, me parece tangible, casi creo que puedo alcanzarlo con las manos si me pareciera menos vertiginoso soltar el volante.

Entonces comienzo a volar hacia abajo en caída libre sin poderlo remediar, porque me atrae aquel vórtice que realizan los peces en su hipnótico baile.

En los momentos previos al impacto, era perfectamente consciente de mi muerte y de todas las cosas y el amor, era consciente de que tan pronto como tocara el agua mis sueños y mi futuro quedarían truncados, que dejaría atrás todo pero, al mismo tiempo, era incapaz de detener la fuerza con la que me arrojaba hacia tantísima bellezamisteriosa, plata y turquesa.

Se acaba el impás del instante que todo el mundo describe como eterno y ahora puedo decir que así es, parece una escena imposible de una película de acción y yo soy la protagonista, la avioneta, mi avioneta se estrella sobre el banco de peces y yo salgo y me quedo sobre una de las alas, como una actriz, perfectamente peinada, ponle tú la cara de una que te guste en mi escena.

Inexplicablemente el metal de mi avioneta no se hunde en el agua de color turquesa y ya no hay peces, no es normal pero no tengo ningún miedo, simplemente me sumerjo con determinación y llego a un lugar donde puedo sentir que estoy a salvo.

Sola.

El atardecer es precioso y las olas mecen mi cansancio como una canción y me encanta, tanto como para quedarme dormida, mis ojos entre verdes y marrones se quedan cerrados poco a poco.

Y un pájaro eleva su canto, abro los ojos y el pájaro se ha transformado en el despertador que me saca de la isla, del mar, y del hipnótico recuerdo del baile de los peces.

VAN MORRISON – My brown eyed girl


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©VictoriadelaFuente2018

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

los  hechos  aquí relatados y los personajes

son invención de la  autora

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Fuente de la imagen Pixabay