CUANDO TÚ JUZGAS YO VEO QUÉ ERES

 

La frustración, el desconocimiento, la soberbia, lo que nos han inculcado, el miedo y todos sus hijos y acólitos, todo aquello de lo que no queremos salir, llámese la casa de los papis o la zona de confort (o conformismo), la rabia, la falta de cultura, la propia incomprensión, la desinformación… pueden empujarnos a la crítica destructiva.

Esa crítica que va con cuentos y charlatanerías, el bulo, el chisme, el rumor… lo identificas seguro, ése del que todos hemos sido víctimas y partícipes en algún momento. Y que ha sido capaz de terminar con un buen matrimonio, un buen profesor, un gran profesional de cualquier tipo, y que bien es del gusto de gente de todo tipo cuando hacen leña del árbol caído pero no tanto cuando les toca ser astillas.

Muchas veces, la mayoría en realidad, me he dado cuenta de que cuando alguien me ha criticado, bien en mi presencia, bien a mis espaldas, bien que me llegara después el cuento, en realidad de quien hablaban eran de sí mismos, proyectaban sobre mí lo que no se atrevían a juzgar en sus propias vidas.

A veces somos muy rápidos cuando se trata de tachar, juzgar y prejuzgar o etiquetar a los demás.

Sin embargo, somos muy lentos cuando procede dar un perdón al ser conscientes de nuestra falta de consideración.

Pero dar un perdón no es decirlo y ya está, es mucho más, no es para mí al menos y según lo que me han enseñado no volver a hablar de aquel tema, sino poder hablar de lo que perdonaste sin que asome en ti un ápice de duda sobre la otra persona, ni maldad hacia ella, sin que albergues en tu corazón ni un solo sentimiento negativo hacia aquel mal momento.

Si tuvieras el objetivo de mejorar a ti mismo, la insensatez se apaciguaría, porque cuando uno está ocupado en ser mejor persona tiene bastante con lidiar con sus propias debilidades y flaquezas como para distraerse señalando los defectos del otro.

Alguien, muy acertadamente dijo, que había que agradecer a las personas que hablan a nuestras espaldas porque significa que siempre estamos por delante de ellas; que la tristeza de su vida hace que siempre estén envidiando y mirando la nuestra. Pero lo mejor de todo es que nos hacen sentir muy pero muy importantes.

“Si juzgas a las personas no tienes tiempo para amarlas”

Teresa de Calcuta.

Aplícate esta frase y verás como tu mundo y tu vida va mejorando poco a poco considerablemente.

ENYA – Only time

 
 
 

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©Victoria de la Fuente2017

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

los  hechos  aquí relatados y los personajes

son invención de la  autora

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Fuente de la imagen Pixabay